7.4.13

A veces

Están allí —mis padres— como un nudo
que llevo en la garganta; como un puente
que cruzo sin temor, limpio y desnudo.
La muerte nos vigila indiferente.
Están allá, serenos, mis hermanos,
como una casa que el dolor no toca;
están con mis amigos, esas manos
de abril para la sed y amor de roca.
Aquí estás —tú que sabes, que conoces—,
música, luz y vocación de playa,
a la que doy la ruina de mis voces,
la que me da la vida, donde vaya.
Yo, que tragué las noches, bebo el día
y hasta me tienta, a veces, la alegría.

1 comentario:

Luis Yong dijo...

Me ha gustado el soneto, tiene un ritmo ligero y evocativo.