2.10.13

Quiero intentar

Pido perdón por eso que mi boca
dejó caer, brutal y alucinada,
como feroz caricia de una roca,
con la sed insaciable de una espada.
Las palabras, hoy sé, son animales
que se lanzan hambrientos y feroces;
disculpen el furor de mis puñales
y la punta de acero de mis voces.
Hoy que puedo escoger me he decidido
por rumbos del amor y la alegría,
no quiero más batallas ni más ruido
de almas enfermas de melancolía.
Perdón por mis cuchillos y veneno;
quiero intentar la gracia de ser bueno.