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31.12.24

Sed de eneros

Que sigamos acá ya es suficiente
para llenarse el cuerpo de alegría;
con cada sol comienza un nuevo día,
con cada gota se hace mar, la fuente.

Cada abrazo es consuelo, cada ausente
regresa en los afectos (la armonía
de intentarlo de nuevo); la osadía,
de ser feliz y amar intensamente.

Diciembre, una vez más, pasó de largo,
con su dolor, su sed, sus agujeros,
con su sabor tan cruel, dulce y amargo.

Volvemos a empezar, somos ligeros;
viejos, según se ve, mas, sin embargo,
¡con hambre aún, con vida y sed de eneros!

31.12.22

Insiste

Insiste y otra vez y hacia adelante
—con nosotros o no (le da lo mismo)—,
que el tiempo es un enano y un gigante
que se hieren al borde de un abismo.
Somos el universo y somos nada,
juntamos un millón de años de historia
y es un instante —una carcajada—
que la galaxia pierde en la memoria.
Dios consuela, tal vez, pero no ayuda,
tan solo queda andar y hacer camino,
de cara a los cuchillos de la duda,
nos toca ser la voz, no el asesino.
Lucha sin aguardar paz o relevo,
ser valiente da luz. ¡Y es año nuevo!

24.12.22

Felices fiestas

La tregua es necesaria, nos motiva,
le da forma a la paz de nuestro sueño;
como lo humano, es temporal, furtiva
(pero no tiene víctimas ni dueño).
Celebremos estar otra jornada
(con heridas, tal vez, pero completos),
postergando las sombras de la nada,
listos para aceptar los nuevos retos.
Sabemos del amor, de la familia,
de la amistad (sencilla y natural),
del bien que se mantiene en la vigilia
(contra la noche del rencor y el mal).
Por eso, que resuenen las orquestas
del corazón. ¡Salud! ¡Felices fiestas!