21.7.17

El soneto

Es un burdo puñal y es la caricia
de un dama gentil o es cualquier cosa
que vaya del amor a la avaricia,
con sed de abismos e ilusión de rosa.
Es una trampa y un lugar sagrado,
nos obliga a volver y nos rechaza,
promete recordar y, enamorado,
nos olvida en augurios y amenaza.
Es el límite abierto al infinito,
la puerta a la razón y su locura,
las posibilidades de lo escrito,
la inútil ambición de la escritura. 
Es un infame digno de respeto;
Señor de nuestras dudas, el soneto.

18.1.17

No sé cómo se llama

Hay una sensación en el ambiente
que causa resquemor, ansias, desvelo,
terciana, escalofrío, desconsuelo
y agotamiento súbito de mente.

Hace un apasionado del renuente
(primera vez que digo y lo revelo)
por órdenes que manda el cerebelo
—feraz— al corazón impertinente.

Después, toda la piel se crispa, brama,
y una flor se convierte en una roca
y un pétalo se anuncia, tronco y rama.

Aquello que nos pierde y equivoca,
confieso que no sé cómo se llama
(lo sabe quien ha andado en otra boca).


En Facebook existe el grupo «Jornada mensual de sonetos» en el que algunas veces participo y allí se lanzó el reto de escribir un soneto con las ocho primeras rimas propuestas y obligatorias.