24.12.25

Camino de Damasco

Yo no tuve camino de Damasco;
me sucedió al revés; lleno de dudas,
perdido al viento seco de mis pasos,
quemé la iglesia azul de mis angustias.
Sin embargo sí tuve (tengo) hermanos,
padres que me heredaron sus preguntas,
amigos para triunfos y fracasos,
rabia y deseo, libertad y culpas.
No puedo agradecer por los demás
—que cada quien sabrá lo que le falta,
lo que le sobra, y el veneno, el pan
o el miedo atravesado en su garganta—.
Sí puedo desear, simple y humano,
paz a los buenos, nada a los malvados.

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