para Sofía y Stefania
Uno hace lo que puede, concedamos;
los años desorientan las auroras,
las palabras, feroces o impostoras,
trafican la verdad, muerden reclamos.
Pero, a veces, amable, la distancia
se empequeñece, junta sus retazos,
nos regala la miel y la fragancia
de la amistad, del sol, de los abrazos.
¡Qué triste aquel que nunca ha conocido
la lealtad de abismo y de frontera,
los mensajes que anuncian sobre el ruido
la voz cordial, tranquila y verdadera!
En un peñón de ausencias, mudo y ciego,
dos flores son la luz, la voz del fuego.
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