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8.1.26

Celebramos

para Alesia, infinita

¿Que algún amanecer el puño alzado?
¿Que alguna tarde el fuego y sus razones?
Quien nunca se encendió, no ha iluminado;
no existe la virtud sin tentaciones.
En un lugar de miedos y de engaños,
te niegas a rendir alma y bandera,
no aceptas el chantaje de los años
ni te seduce el canto de la fiera.
La calle gris se alumbra en tu mirada,
ni el dolor se resiste a tu dulzura;
que en la guerra ancestral contra la nada
te mantienes amable, buena y pura.
Celebramos que seas, tu existencia;
que este mundo es mejor con tu presencia.

24.12.25

Camino de Damasco

Yo no tuve camino de Damasco;
me sucedió al revés; lleno de dudas,
perdido al viento seco de mis pasos,
quemé la iglesia azul de mis angustias.
Sin embargo sí tuve (tengo) hermanos,
padres que me heredaron sus preguntas,
amigos para triunfos y fracasos,
rabia y deseo, libertad y culpas.
No puedo agradecer por los demás
—que cada quien sabrá lo que le falta,
lo que le sobra, y el veneno, el pan
o el miedo atravesado en su garganta—.
Sí puedo desear, simple y humano,
paz a los buenos, nada a los malvados.

24.12.24

¡Feliz Navidad!

Recuerdo que mi padre caminaba
diez pasos y, después, se detenía
por mejor conversar; su carcajada
le dio a mis sueños una luz distinta.
Recuerdo que mi madre era el coraje;
lo de nunca romperse ni rendirse,
lo de entender la fuerza de la sangre
que se rebela contra el alma triste.
La navidad no fue jamás regalos
ni acumular fantasmas o miserias;
fue compartir lo poco y el abrazo,
la palabra y el pan. Y las tormentas.
Gracias, en esta noche de vigilia,
por tanto amor y amigos y familia.

8.1.24

Tu amor es un hogar

para Alesia

Cómo decir de nuevo lo que sabes
sin que parezca ciega letanía,
locuaz repetición, flor de bastante
o abierta carcajada sin sonrisa.
Vamos a ver, estamos porque somos,
y sabemos las luces y los signos,
contigo me redimo del entorno
pues eres voluntad de sol y oxígeno.
Con tu serenidad todo lo salvas;
con tu dulzura, lo seduces todo;
y eres arte, lugar de paz, de calma.
Tu amor es el hogar para nosotros.
Gracias por ser mi amante, compañera,
de alma profunda, sabia y verdadera.

8.1.23

Indispensable

para Alesia

Te he visto navegar en las tormentas
con la serenidad del marinero
que sabe que las olas más violentas,
para matar, tienen que herir primero.
Llevas la paz del que no debe nada
ni a las luces del sol ni a las oscuras
cavernas del temor. En tu mirada
no hay tardes frías ni respuestas duras.
Eres, cómo decirlo, indispensable;
porque entre tanta piedra y tanta arena,
tu voz tranquila, tu presencia amable,
convierten nuestro barro en gente buena.
Gracias por tu existencia, por tu amor,
por la oportunidad de ser mejor.

8.1.22

Un soneto de amor

para Alesia

Un soneto de amor simple, ordinario,
como una mariposa sin colores,
sin pretensión de asombro o campanario
y honrado como el sol y sus favores.
Sin metáforas graves ni complejas,
sin palabras arcaicas o estudiadas,
humilde (como un plato de lentejas),
que lleve a algún lugar (como las gradas).
De barro, terrenal, de piedra y lodo,
como el agua (esencial, fresco y ligero),
con el que pueda agradecerte todo
y encender la verdad con que te quiero.
Un soneto de amor correspondido,
por ser, porque serás, por haber sido.

8.1.21

8 de enero

Sabemos de esa noche, de la estrella,
de la música —incendio y maravilla—,
del camino en el mar —duro y sin huella—,
del agua que a las piedras vuelve arcilla.
Sin embargo nos queda (por la prisa
tiende a olvidarlo el soplo de las tardes)
la victoria del bien —que en tu sonrisa
fue más que todo el ser de los cobardes—.
Me caminan los años por los huesos,
pero la vida insiste si es contigo,
porque me libran del horror tus besos,
y del frío tu ser alma y abrigo.
Por ti mi corazón halla su espacio
ni muy rápido, amor, ni muy despacio.