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17.4.25

Las tentaciones

Le dijo que no, que espere,
que no era cosa de risa,
que el frío no es siempre nieve
ni siempre es roja, la tinta.
Le dijo que sí, que ya,
que después se vuelve nunca,
que entre el amor y el amar
hay mundos, abismos, dudas.
Y explicó (con las palabras,
los gestos, la sed, la boca)
y el pozo de las distancias
se desbordó de farolas.
La piedra, la gota de agua,
la chispa, el viento, la fragua...

3.4.25

La piedra

La piedra no siente, espera
con la paciencia del tiempo
que va arrastrando la arena
como un huracán sereno.
Si a veces el monte tiembla,
si otras se conmueve el suelo,
no es rabia, dolor ni pena,
solo es vida, movimiento.
No obstante, una tarde (de esas
que todos recordaremos)
alguien lanza la primera
(como advertencia o ejemplo).
Después —las otras, brutales—,
rompen huesos y cristales.