para Alesia, infinita
¿Que algún amanecer el puño alzado?
¿Que alguna tarde el fuego y sus razones?
Quien nunca se encendió, no ha iluminado;
no existe la virtud sin tentaciones.
En un lugar de miedos y de engaños,
te niegas a rendir alma y bandera,
no aceptas el chantaje de los años
ni te seduce el canto de la fiera.
La calle gris se alumbra en tu mirada,
ni el dolor se resiste a tu dulzura;
que en la guerra ancestral contra la nada
te mantienes amable, buena y pura.
Celebramos que seas, tu existencia;
que este mundo es mejor con tu presencia.
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