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8.1.26

Celebramos

para Alesia, infinita

¿Que algún amanecer el puño alzado?
¿Que alguna tarde el fuego y sus razones?
Quien nunca se encendió, no ha iluminado;
no existe la virtud sin tentaciones.
En un lugar de miedos y de engaños,
te niegas a rendir alma y bandera,
no aceptas el chantaje de los años
ni te seduce el canto de la fiera.
La calle gris se alumbra en tu mirada,
ni el dolor se resiste a tu dulzura;
que en la guerra ancestral contra la nada
te mantienes amable, buena y pura.
Celebramos que seas, tu existencia;
que este mundo es mejor con tu presencia.

3.1.26

Cuando te nombro

para Alejandra, infinitamente

La vida es un lugar para el asombro
(sonríe el corazón cuando te nombro).
Ninguno ha descifrado la existencia
(se enciende la ilusión en tu presencia).
Nada detiene el paso de los días
(cómo no agradecer tus alegrías).
La sombra nos persigue y nos acecha
(tú eres la siembra, el agua, la cosecha).
Somos del polvo, vamos al olvido
(tus eres razón y luz, voz y sentido).
Cansan las piedras del andar, la cuesta
(tú eres la condición y la respuesta).
La vida es este mar; somos la nave
(tú eres velas, compás, distancia y clave).

18.12.25

Abraza el fuego

Para Alejandra

El tiempo nos corrompe, nos liquida,
nos devuelve a la inercia, la derrota,
se va tragando el zumo de la vida
pacientemente, avaro, gota a gota.
Los incendios de ayer son la ceniza
que agita el viento pálido, cobarde;
la mirada febril que nos hechiza
se deshace en la sombras de la tarde.
Quejarse es no entender; el cuerpo anuncia
y entrega y aproxima y arrebata;
tiene en su amanecer, flor de renuncia;
y en sus besos de miel, piedra que mata.
Sí, somos brisa, lágrima, hasta luego...
Tú, sé feliz. Sé audaz. Abraza el fuego.

29.9.24

Otro sol

Y otro sol, otra vez, quién lo creyera,
ni tan difícil fue ni tan radiante;
las puertas de una nueva primavera
conservan un porqué y un adelante.
No hay queja ni razón para el enojo,
la suerte ha sido fiel, terca, obstinada
madrina de este cuerpo enorme y flojo,
razón de luz y asombro y carcajada.
Ya es más lo que viví que lo que resta,
ya es más lo que gocé que cualquier llanto,
no busco salvación ni la respuesta,
doy gracias por el verso y por el canto.
Nadie puede quitarme lo vivido,
ni el tiempo ni la muerte ni el olvido.

8.1.24

Tu amor es un hogar

para Alesia

Cómo decir de nuevo lo que sabes
sin que parezca ciega letanía,
locuaz repetición, flor de bastante
o abierta carcajada sin sonrisa.
Vamos a ver, estamos porque somos,
y sabemos las luces y los signos,
contigo me redimo del entorno
pues eres voluntad de sol y oxígeno.
Con tu serenidad todo lo salvas;
con tu dulzura, lo seduces todo;
y eres arte, lugar de paz, de calma.
Tu amor es el hogar para nosotros.
Gracias por ser mi amante, compañera,
de alma profunda, sabia y verdadera.

3.1.24

Rosa y crisantemos

para Alejandra

Uno más. En la mesa de los tiempos
hallarás tu lugar. Sabrás tu espacio.
Serás las flores (rosa y crisantemos);
el aire puro que necesitamos.
Verte abrazar el mundo me convence
(por un momento al menos) del sentido
de ser, de estar, de perseguir —valiente—
la arena del futuro. ¿Ves el río?
Que nunca te seduzcan los que anuncian
mañana sin error, sin apostillas;
somos de barro, perseguimos dudas
y nos rodean piedras y mentiras.
No te rindas jamás. Que tu coraje
sea brújula amable de este viaje.

18.11.23

Al parecer

a Mario Bragagnini,
mi amigo hermano


Fuimos necesidad, pues las alianzas
comparten aflicciones y carencias,
protegen de dolores y asechanzas,
maduran a tropiezos y experiencias.
En los años del músculo y del gesto
hicimos del saber, la barricada;
del futuro sin Dios, un manifiesto;
de nuestra soledad, la carcajada.
Comprendimos que el tiempo nos devora,
que la felicidad llega de a pocos,
que la estación de amar siempre es ahora,
que al parecer no estábamos tan locos.
Celebro tu existencia. Los amigos
son vocación, raíz, luz y testigos.

29.9.23

Estás y no

A Gabriella, amiga-hermana

Algunos cumplen metas, otros años,
y hay quien ahora lucha con la muerte;
van arriba y abajo en los peldaños
el nunca-más y el no-volver-a-verte.
¿Cómo puedo anunciar lo que no sé?
De tanto bifurcarse los caminos,
la voz de la esperanza pierde fe
y en los sueños anidan asesinos.
Estás y no. Vivimos en la espera.
La lista la define un ser vicioso
que ni siquiera existe. La carrera
nos lleva de la lágrima al reposo.
No sé cómo alejar al puma hambriento
que viene a devorar el firmamento.

8.1.23

Indispensable

para Alesia

Te he visto navegar en las tormentas
con la serenidad del marinero
que sabe que las olas más violentas,
para matar, tienen que herir primero.
Llevas la paz del que no debe nada
ni a las luces del sol ni a las oscuras
cavernas del temor. En tu mirada
no hay tardes frías ni respuestas duras.
Eres, cómo decirlo, indispensable;
porque entre tanta piedra y tanta arena,
tu voz tranquila, tu presencia amable,
convierten nuestro barro en gente buena.
Gracias por tu existencia, por tu amor,
por la oportunidad de ser mejor.

3.1.23

Temible y buena

para Alejandra

Temible y buena, luz que en la tormenta
puede temblar pero jamás se apaga;
serena voz que dice lo que cuenta
sin intenciones de veneno o llaga.
Serás lo que serás. De ti depende
si la noche te impone sus rutinas
o si preservas la ilusión, el duende,
de tus risas feroces, cristalinas.
Tuyo el futuro, tuya la memoria,
la decisión de ser. La alternativa
siempre es rendirse. Tú, premonitoria,
sabes que no lo harás (y me cautiva).
Que vivas mucho y hagas bien y seas
sueños, pasión, amanecer, ideas.

8.1.22

Un soneto de amor

para Alesia

Un soneto de amor simple, ordinario,
como una mariposa sin colores,
sin pretensión de asombro o campanario
y honrado como el sol y sus favores.
Sin metáforas graves ni complejas,
sin palabras arcaicas o estudiadas,
humilde (como un plato de lentejas),
que lleve a algún lugar (como las gradas).
De barro, terrenal, de piedra y lodo,
como el agua (esencial, fresco y ligero),
con el que pueda agradecerte todo
y encender la verdad con que te quiero.
Un soneto de amor correspondido,
por ser, porque serás, por haber sido.

3.1.22

Sea tu vida

para Alejandra

Que del miedo se encarguen los cobardes;
que del sí pero no, los inseguros;
nosotros demolemos en las tardes
y en las mañanas levantamos muros.
Quien tiene voluntad, es luz, resiste;
quien sabe libertades, se rebela;
la alegría es abrazo para el triste,
la paz amor, pero jamás cautela.
Sé leal y paciente, mira, escucha;
mantén el corazón latiendo, avanza;
como la fiera herida, muerde, lucha,
por más que ya no quede ni esperanza.
Sea tu vida asombro, parapeto,
campo de trigo, dignidad, respeto.

8.1.21

8 de enero

Sabemos de esa noche, de la estrella,
de la música —incendio y maravilla—,
del camino en el mar —duro y sin huella—,
del agua que a las piedras vuelve arcilla.
Sin embargo nos queda (por la prisa
tiende a olvidarlo el soplo de las tardes)
la victoria del bien —que en tu sonrisa
fue más que todo el ser de los cobardes—.
Me caminan los años por los huesos,
pero la vida insiste si es contigo,
porque me libran del horror tus besos,
y del frío tu ser alma y abrigo.
Por ti mi corazón halla su espacio
ni muy rápido, amor, ni muy despacio.

3.1.21

para Alejandra

Serenidad, paciencia, temple, calma...
Sí, claro, es lo ideal y ojalá sea,
pero si quieren maltratarte el alma
o el corazón, levántate y pelea.
Que guardes formas, hábitos y modos
que sean justos, me parece un sueño;
mas, si no son las reglas para todos,
rebélate que tú no tienes dueño.
Con cada «no» te marcarán de loca,
de fácil o de histérica o de bruja;
no te dejes —jamás— tapar la boca
ni aceptes la prisión de una burbuja.
Antes que ser el miedo que se calla,
sé la revolución y su batalla.

18.11.19

A esta edad

a Mario Bragagnini, mi otro hermano,
por este medio siglo.

A esta edad se acumulan los fracasos
(y no te sientas mal, es lo que toca),
se hacen más lentos digestión y pasos,
tiene más hambre —y otra sed— la boca.
Las horas se hacen breves. El invierno
muerde sin ilusión, tan prepotente,
que le arranca las hojas al cuaderno
y envenena las aguas de la fuente.
Mirar atrás no sirve para nada
(ya no tiene valor que te arrepientas),
de burlar tantas veces la emboscada
terminamos al pie de las tormentas.
Si algunos extraviaron el camino,
nosotros no; que espere el asesino.

29.9.18

49

Duermes como si nadie te acechara,
con la indecente paz de tu niñez,
te protegen el sol, la luna clara
y ese gesto inocente de altivez.
Los años, las renuncias y las sombras
te alcanzarán, pero no importa hoy día;
cada palabra con la que me nombras
difumina el dolor con alegría.
Todo será ceniza, polvo y viento;
como mis padres, yo seré del mar.
Tú eres mi herencia, todo lo que siento
tiene que ver con el amor y amar.
Hoy celebro la piel de tu existencia,
tu madre y tú me salvan de la ausencia.