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5.4.25

No te confundas

No te confundas, la sombra
lleva el ritmo, la constante;
la luz es solo un instante
que existe mientras se nombra.
La noche del universo
(barco al garete, perdido)
compone un ritmo perverso
que antes que música es ruido.
Marcha el infinito espacio
sin fe ni desasosiego,
tan veloz como despacio,
tan visionario y tan ciego.
Le son lo mismo una ortiga,
la humanidad y una hormiga.

11.1.24

De vez en cuando

El tiempo ni castiga ni perdona,
porque es un dios indiferente y ciego;
la vida es luz que viaja entre las sombras
que pueblan de vacío el universo.
Si nada es para qué, si el sueño guarda
malamente los nombres extraviados,
si la tarde nos tiñe y nos descalza,
¿por qué la sed, el beso y los abrazos?
A fuerza de arrastrar silencio y gritos
por callejones de inocencia trunca,
descarrilamos trenes y el abismo
se interpuso camino de la Luna.
Sin embargo, no sé, de vez en cuando,
compramos ilusión (de contrabando).

16.10.23

Así las cosas

Se apagaron las luces (como a diario);
tras los aplausos, soledad, vacío.
La sombra nos gobierna, el escenario,
después de la función, siempre es más frío.
La vida va del drama a la comedia;
lugar de llanto y estación de risas
(a veces un sainete, una tragedia),
no exige mucho, se nos va sin prisas.
Así las cosas, bebe carcajadas,
ríete —sin amor— de los perversos,
combate las traiciones y emboscadas
de miserables, dioses y universos.
No te rindas jamás, y que el fracaso
sufra para alcanzarte (a cada paso).