10.5.26

Mamá

No lamento la ley de nuestras vidas
(uno juega las cartas que le dan),
si son las carcajadas las heridas,
el hambre, a veces, se convierte en pan.
Yo tuve mucho más que mucho menos,
tu sonrisa incendió rabia y tristeza,
tus manos graves y tus ojos buenos
fueron toda la luz y la belleza.
Fuiste leal sin dudas, sin temores;
nadie quebró tu risa ni tu fe.
Tú eras sabor y música y colores,
orgullosa y gentil, siempre de pie.
Ya todo se me escapa y se me va,
pero me quedas tú, siempre, mamá.

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