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19.4.25

Can Didato

Buenas tardes, caballeros,
damas de la concurrencia,
majestades, excelencia,
trabajadores y obreros:

Vengo a defender los fueros
del bien y de la decencia
(y a enfrentar la decadencia
de tiempos burdos, groseros).

Cambiaremos todo (norma
para que no cambie nada,
que el fondo cede a la forma).

¡Vota por mí, Patria amada!
¡Propongo la gran reforma
de pintarnos la fachada!

2.11.23

Tarde o temprano

¿Cuánto resiste un pueblo envilecido
por canallas dogmáticos y escándalos?
¿Cuánto lo puede silenciar el ruido
prepotente y abyecto de los vándalos?
La pregunta es inútil, pues sabemos
que somos responsables (el porqué).
La nave sin timón, velas ni remos,
naufraga en altamar, con o sin fe.
Pero, tarde o temprano, resucita
la dignidad; entonces, la memoria
recuerda quiénes somos y, a la cita,
llegan la sal y el fuego de la historia.
Duerme la indignación, grave, sedienta,
y amanece brutal, hecha tormenta.

6.6.21

Gane quien gane, perdimos

¿Y tanto para qué, para esta nada?
La evocación de ausencias y vacío
nos seca las pupilas, la mirada
se pierde como lágrima en el río.
Se hicieron enemigos los hermanos,
se cometieron tumbas y trincheras,
mandamos a luchar niños y ancianos,
y ocultamos mentiras tras banderas.
Ganaron ellos y perdimos todos.
¿Entenderemos hoy o todavía
nos odiaremos? ¿Hubo acaso modos
de comprender que nada se podía?
Nos engañamos. Es brutal y es triste.
Vamos de nuevo, corazón. Resiste.

16.1.21

p entonces q

Fue nuestro voto, fue la caravana
de siempre, y esas reglas amarillas
de «porque sí, porque me da la gana»
con las que se manejan las pandillas.
Nosotros los pusimos o dejamos
que llegaran allí («¡no me interesa!»).
¿Y ahora cómo hacemos? No hay reclamos
ni podemos decir que fue sorpresa.
Ellos son el reflejo de los vicios
de una moral vacía y mequetrefe,
del «tome, para usté, por sus servicios,
cómo arreglamos, porfa, ya pe jefe...».
Si mejoramos todos, compatriotas,
¡no nos gobernarán tantos idiotas!