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10.2.24

Vándala insumisa

Hay una luz anónima encendida,
que en medio de la noche silenciosa
parece la esperanza (esa mentira
tan hiriente y pesada como roca).
Como si algún poder fuera posible
(capaz, quiero decir) de cambiar algo,
buscamos sonreír para que el triste
no se avergüence de seguir luchando.
Nos llenamos de apremios y razones,
levantamos banderas e insistimos,
defendemos trincheras, miedo, errores,
sin decir nunca que tenemos frío.
¡Solo nos cuida, vándala insumisa,
la feroz lealtad de nuestra risa!

3.1.24

Rosa y crisantemos

para Alejandra

Uno más. En la mesa de los tiempos
hallarás tu lugar. Sabrás tu espacio.
Serás las flores (rosa y crisantemos);
el aire puro que necesitamos.
Verte abrazar el mundo me convence
(por un momento al menos) del sentido
de ser, de estar, de perseguir —valiente—
la arena del futuro. ¿Ves el río?
Que nunca te seduzcan los que anuncian
mañana sin error, sin apostillas;
somos de barro, perseguimos dudas
y nos rodean piedras y mentiras.
No te rindas jamás. Que tu coraje
sea brújula amable de este viaje.

3.1.23

Temible y buena

para Alejandra

Temible y buena, luz que en la tormenta
puede temblar pero jamás se apaga;
serena voz que dice lo que cuenta
sin intenciones de veneno o llaga.
Serás lo que serás. De ti depende
si la noche te impone sus rutinas
o si preservas la ilusión, el duende,
de tus risas feroces, cristalinas.
Tuyo el futuro, tuya la memoria,
la decisión de ser. La alternativa
siempre es rendirse. Tú, premonitoria,
sabes que no lo harás (y me cautiva).
Que vivas mucho y hagas bien y seas
sueños, pasión, amanecer, ideas.