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15.7.24

Ya lo sé

Vamos a ver, los fuegos y las fechas,
los rumbos atrevidos y agotados,
la siembra de los vientos, las cosechas
de las tormentas del azar; sus dados.
No somos los que fuimos mas, no obstante,
nos arrastra el ayer como un conjuro,
se hace sombra la luz, viejo el infante,
y el amor juvenil, un sueño oscuro.
No es un lamento, es solo la constancia
de ser ya sin estar, del desencanto
de ver cómo ganamos elegancia
mientras cedemos piel, dulzura y llanto.
Dirán: «Así es la vida». Ya lo sé,
pero era hermoso caminar con fe.

16.3.24

Carrusel

¿Cuál palabra sangrienta necesita
la rutina brutal del desapego
para ilustrar el mapa de las ruinas
de ese palacio que albergó «tequieros»?
Ella se aferra a un cielo que recuerda,
con menos nubes y con más ventanas;
él viene y va, cruzando la frontera
del «puede ser», «por qué», «para mañana».
No escuchan amenazas ni consejos,
prisioneros de un tiempo sin medida,
repiten —carrusel— la voz y el cuento,
por miedo a la verdad —flor y asesina—.
Cada mañana es un atardecer
que les recuerda el huracán de ayer.