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19.1.25

Para Alejandra

Solo quiero decir: No tengas miedo;
no dejes que el temor guíe tus pasos,
repite la oración laica: «Yo puedo
contra la duda, el hambre y los fracasos».
Resiste, como el junco o como el roble,
pero jamás abraces la tristeza;
la desesperación nunca es más noble
ni más leal ni tiene más belleza.
No des el corazón a la Enemiga,
no aceptes el chantaje del dolor;
que nunca te aconsejen la fatiga
ni el cobarde runrún: «...es lo mejor».
Que el miedo no florezca en tus rosales
ni ensucie con su baba tus cristales.

20.9.23

Jamás te desesperes

para Alejandra

Yo tuve alguna vez tu gentileza,
tu sonrisa de anuncios, tu mirada,
tu forma de engañar a la tristeza,
tus besos sin temor y en desbandada.
Pisé por esas calles que caminas,
bebí las ilusiones que me cuentas...
Persiguiendo tesoros, hallé ruinas;
buscando los veranos, las tormentas.
Te pasará lo mismo, sin embargo,
jamás te desesperes, porque el trueno
nos llueve, nos libera, se hace cargo,
como el amar, que duele, pero es bueno.
Que no te encuentre el miedo distraída,
sé luz, amor, porqué, bondad y vida.

10.11.19

Domingo

Los domingos, señor, son para el diablo
—no el de los cuernos ni la infame cola—,
la bestia azul (y sabes de lo que hablo)
no es inmortal y nunca viaja sola.
Son tardes de sopor. Lo inteligente
fuera dormir, pero el silencio asusta.
No queda ni la sed por lo imprudente
ni la fiebre por una causa justa.
No hallan un borde los acantilados
donde poder asirse a la esperanza,
la vida muerde, sangran los costados,
la vieja tentación baila su danza.
Sí, los domingos guardan algo triste;
mañana será lunes. Tú resiste.