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3.1.26

Cuando te nombro

para Alejandra, infinitamente

La vida es un lugar para el asombro
(sonríe el corazón cuando te nombro).
Ninguno ha descifrado la existencia
(se enciende la ilusión en tu presencia).
Nada detiene el paso de los días
(cómo no agradecer tus alegrías).
La sombra nos persigue y nos acecha
(tú eres la siembra, el agua, la cosecha).
Somos del polvo, vamos al olvido
(tus eres razón y luz, voz y sentido).
Cansan las piedras del andar, la cuesta
(tú eres la condición y la respuesta).
La vida es este mar; somos la nave
(tú eres velas, compás, distancia y clave).

18.12.25

Abraza el fuego

Para Alejandra

El tiempo nos corrompe, nos liquida,
nos devuelve a la inercia, la derrota,
se va tragando el zumo de la vida
pacientemente, avaro, gota a gota.
Los incendios de ayer son la ceniza
que agita el viento pálido, cobarde;
la mirada febril que nos hechiza
se deshace en la sombras de la tarde.
Quejarse es no entender; el cuerpo anuncia
y entrega y aproxima y arrebata;
tiene en su amanecer, flor de renuncia;
y en sus besos de miel, piedra que mata.
Sí, somos brisa, lágrima, hasta luego...
Tú, sé feliz. Sé audaz. Abraza el fuego.

8.3.24

Ama quien eres

para Alejandra, el 8 de marzo

Te veo en el silencio de mi tarde
y atisbo tu canción de mediodía;
ningún dolor será nunca bastante
para enturbiar tu esencia cristalina.
Mujeres como tú son piedra y nieve
que hacen temblar montañas y caminos,
que ignoran la razón de los «no puedes»,
que son del fuego como son del frío.
No aceptes más rigor que tu conciencia,
más dios que la verdad ni más abismo
que el del saber. Así, lucha y pelea
contra los «no me atrevo» y sus designios.
No te dejes romper, ama quien eres;
tu lucha es la de todas las mujeres.

20.9.23

Jamás te desesperes

para Alejandra

Yo tuve alguna vez tu gentileza,
tu sonrisa de anuncios, tu mirada,
tu forma de engañar a la tristeza,
tus besos sin temor y en desbandada.
Pisé por esas calles que caminas,
bebí las ilusiones que me cuentas...
Persiguiendo tesoros, hallé ruinas;
buscando los veranos, las tormentas.
Te pasará lo mismo, sin embargo,
jamás te desesperes, porque el trueno
nos llueve, nos libera, se hace cargo,
como el amar, que duele, pero es bueno.
Que no te encuentre el miedo distraída,
sé luz, amor, porqué, bondad y vida.

15.1.22

Tranquilamente

para Alejandra

Venceremos a tigres y dragones.
No temas descansar; yo velo el sueño
de tu vida (que ignora de traiciones,
que no sabe el temor ni tiene dueño).
Después conocerás que hay piedra y lodo,
y amigos que no son, desconocidos
que ofrecen sin pedir (que lo dan todo),
y adioses (otra vez), y sal y olvidos.
Ahora duerme así, tranquilamente,
con la paz de quien sabe que no hay nada
que pueda amenazarte porque el puente
lo cuida quien te ha dado esa mirada.
Vivir es algo absurdo y exquisito,
promesa y tentación, caricia y grito.

3.1.22

Sea tu vida

para Alejandra

Que del miedo se encarguen los cobardes;
que del sí pero no, los inseguros;
nosotros demolemos en las tardes
y en las mañanas levantamos muros.
Quien tiene voluntad, es luz, resiste;
quien sabe libertades, se rebela;
la alegría es abrazo para el triste,
la paz amor, pero jamás cautela.
Sé leal y paciente, mira, escucha;
mantén el corazón latiendo, avanza;
como la fiera herida, muerde, lucha,
por más que ya no quede ni esperanza.
Sea tu vida asombro, parapeto,
campo de trigo, dignidad, respeto.