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19.1.25

Para Alejandra

Solo quiero decir: No tengas miedo;
no dejes que el temor guíe tus pasos,
repite la oración laica: «Yo puedo
contra la duda, el hambre y los fracasos».
Resiste, como el junco o como el roble,
pero jamás abraces la tristeza;
la desesperación nunca es más noble
ni más leal ni tiene más belleza.
No des el corazón a la Enemiga,
no aceptes el chantaje del dolor;
que nunca te aconsejen la fatiga
ni el cobarde runrún: «...es lo mejor».
Que el miedo no florezca en tus rosales
ni ensucie con su baba tus cristales.

21.3.24

Hasta el final

Todas las veces que pude
le dije al cielo que no,
dejé apagadas las luces,
sin las mentiras de Dios.
Por cada piedra, una lanza;
por cada lanza, un escudo;
por cada escudo, una trampa;
por cada trampa, un insulto.
Que el tiempo, que nos derrota,
me de la fuerza de ser
valiente junto a la sombra
y honrado bajo la sed.
¿Vicio, virtud, bien o mal?
¡Seamos! Hasta el final.

23.11.23

Gente que camina (i)

Camina, Juan, en la avenida diaria
por donde van los ojos repetidos
de aquella multitud (simple, ordinaria)
que ignora (sin saberlo) voz y ruidos.
Los años se tragaron los «yo creo»,
los «a mí me parece», los alardes;
hicieron «está bien» de lo «qué feo»
y de valientes («con perdón»), cobardes.
Juan ha perdido luz, tiempo, ilusión,
amigos, inocencia, lealtad,
hoy piensa en jubilarse, la pensión
y «que me cubra, Dios, la sanidad».
Camina, Juan, consciente de que ha sido
su vida un simulacro sin sentido.

16.11.23

Pisa fuerte

Siempre tener que demostrar quién eres
se me antoja un lugar lleno de ruido,
sitiado entre la culpa y los deberes,
inútil como un dios desconocido.
El miedo te acorrala, siembra espinas,
te puebla adioses, sombras, crisantemos;
difícil construir sobre las ruinas
o navegar a ciegas y sin remos.
Comprende que enajenan los temores,
los recuerdos azules (y el fracaso
que no tiene sonido ni colores
pero que marca el ritmo de tu paso).
Atrévete a existir —y pisa fuerte—;
hay solo una derrota —y es la muerte—.

24.12.20

Navidad

Por la idea ancestral de que los malos
no ganarán por esta noche, al menos;
por la paz y el amor, esos regalos
que hacen mejores de los hombres buenos.
Por los que arriesgan todo por la gente
sin preguntarle nombres ni banderas;
por esa vida que en mitad del puente
defiende las futuras primaveras.
Por la familia, porque la distancia
tan solo es espejismo, geografía;
por los amigos, porque su constancia
nos llena el corazón de valentía.
Por el niño que somos, por la edad
de la ilusión y el juego, Navidad.