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24.1.24

Esas palabras

Amo el lugar común, esas palabras
que alimentan las horas de los días:
«Hola, qué tal, quién es, cómo te llamas,
no temas, yo también, gracias, sonrisa,
tan solo ayer, te escucho, imprescindible,
comprendo, todavía, vamos juntos,
altamar, sobremesa, nomeolvides,
te lo prometo, mágico, ninguno,
mañana, por supuesto, para todos,
lo sé, domingo, piano, luna llena,
recuerdos, porvenir, siempre, nosotros,
destino, enero, música, poeta,
camino, voz, anuncio, beso, flor,
contigo, para ti, te quiero. Amor».

24.9.23

Porque no quiero

¿Qué somos en el bárbaro universo?
¿Tiene alguna razón nuestra existencia?
¿Hay distancia entre el justo y el perverso?
¿Todo es instinto de supervivencia?
Podemos inventar explicaciones
(renuncio a mi derecho), ¿para qué?
Prefiero hacer poemas y canciones
que discutir los restos de mi fe.
Pago siempre al contado, que el futuro
sólo un día a la vez nos acompaña,
la tarde que me ponga al frente el muro
será (lo sé) el final de la campaña.
Si me encuentro a la sombra en el sendero,
no la saludo y ya (porque no quiero).

8.1.23

Indispensable

para Alesia

Te he visto navegar en las tormentas
con la serenidad del marinero
que sabe que las olas más violentas,
para matar, tienen que herir primero.
Llevas la paz del que no debe nada
ni a las luces del sol ni a las oscuras
cavernas del temor. En tu mirada
no hay tardes frías ni respuestas duras.
Eres, cómo decirlo, indispensable;
porque entre tanta piedra y tanta arena,
tu voz tranquila, tu presencia amable,
convierten nuestro barro en gente buena.
Gracias por tu existencia, por tu amor,
por la oportunidad de ser mejor.

8.1.22

Un soneto de amor

para Alesia

Un soneto de amor simple, ordinario,
como una mariposa sin colores,
sin pretensión de asombro o campanario
y honrado como el sol y sus favores.
Sin metáforas graves ni complejas,
sin palabras arcaicas o estudiadas,
humilde (como un plato de lentejas),
que lleve a algún lugar (como las gradas).
De barro, terrenal, de piedra y lodo,
como el agua (esencial, fresco y ligero),
con el que pueda agradecerte todo
y encender la verdad con que te quiero.
Un soneto de amor correspondido,
por ser, porque serás, por haber sido.

8.1.21

8 de enero

Sabemos de esa noche, de la estrella,
de la música —incendio y maravilla—,
del camino en el mar —duro y sin huella—,
del agua que a las piedras vuelve arcilla.
Sin embargo nos queda (por la prisa
tiende a olvidarlo el soplo de las tardes)
la victoria del bien —que en tu sonrisa
fue más que todo el ser de los cobardes—.
Me caminan los años por los huesos,
pero la vida insiste si es contigo,
porque me libran del horror tus besos,
y del frío tu ser alma y abrigo.
Por ti mi corazón halla su espacio
ni muy rápido, amor, ni muy despacio.