18.2.09

No corro por el tren ni por el taxi

[escuchar el soneto]

No corro por el tren ni por el taxi,
no me pongo a sudar la gota gorda
para explicarle a un tipo que me estorba
su estupidez de fronterizo (o casi).
No quiero la manzana ni la torta,
ni la última sangre de ese cáliz
hecho de fanatismo para el frágil
que carga con sus miedos en la alforja.
No busco bien ni mal para salvarme
o perderme (total, me da lo mismo).
No me incomodan perros ni rufianes
más allá de seis metros de mi ombligo.
Discúlpenme los pésimos modales,
soy el hijo bastardo del olvido.