11.11.16

Los bárbaros

Los bárbaros tendrán voces de nuevo,
volverán sus capuchas, sus antorchas,
la histeria desatada, los infiernos
de las cruces ardiendo en las auroras.

Ya tienen capitán, sed, privilegios,
complejos que saldar, ventanas sordas,
iluminados de resentimientos
van escupiendo su rencor idiota.

Abriremos trincheras. El silencio
será vergüenza cómplice y traidora.
Nos pondremos de pie frente a los cuervos.

La paz de los abuelos está rota.
¡Vamos a cabalgar sobre los miedos,
que somos el futuro y su victoria!

29.9.16

47

Te recuerdo, mamá —querida y noble—, 
manos de pan y corazón urgente. 
Te mantienes, papá —vértigo y roble—, 
mármol quebrado —tierno, irreverente—. 
La arena avanza, casi dulce y quieta, 
nada conmueven lágrimas ni exceso, 
la sed no alcanza ni el dolor respeta 
la piel del niño que llevamos preso. 
Todo se acaba, menos el vacío, 
todo se puede, menos regresar;
la existencia —lo sé— va como un río 
que se abandona para hacerse mar. 
No comprende temores ni tristeza
quien abraza al amor y su belleza.  

17.12.15

Somos culpables

Somos culpables. No hay amor posible.
La fiera es inocente, porque ignora.
Cuando el dolor del otro es invisible,
la humanidad es débil, impostora.
Los futuros se extinguen, sin remedio,
la destrucción se yergue, inexorable;
no queda tentación, somos el tedio
voraz y dulce, pérfido y amable.
No hay dios que nos perdone la simpleza
de disfrutar el pan que nos tragamos.
¡Qué inútil, qué mal nada, la belleza!
Somos el puente roto. No hay reclamos.
Ante el miedo, la muerte y su venganza,
¿cómo resistes, frágil esperanza?

29.9.15

Eso de ser feliz

Eso de ser feliz me sabe a hueso
que nos quieren vender los amargados,
que envidian lenguas, muslos y pecados
y se atoran con sal, boca por beso.

A fuerza de vivir (y algo de exceso)
me distraje con hambres, que los dados,
de azar en ocasión, fueron soldados
(lugar común) de barro y poco seso.

De todas mis luciérnagas hay una
(quiero decir que hay dos) que me cobija,
profunda, quieta, bálsamo, laguna.

No es merecer o no (papel, sortija),
soy hijo del azar (diosa Fortuna)
que me dio esposa luz y un amor hija.


25.7.15

Mini sonnet

Mini soneto,
¡contento y pillo!
Que el sonetillo
tiene su reto.

¿Queda incompleto?
¿Da poco brillo?
¿Que es un sencillo
game sin objeto?

Maybe que sí,
perhaps que no.
Don´t talk for me.

Si el dominó
flies as a flea
me alegro yo.

Rima cantada

Sobrevivir las lluvias del verano
(lo que es solo un decir, no llueve en Lima),
ser esclavo de sí; juez y tirano
de los viejos dolores y del clima.
Saber que todo es bello pero oscuro
(metáfora infantil de la tristeza),
trepar (rima cantada) por el muro
con temor (y un suspiro de fiereza).
Verte lejos y, así, como extrañarte,
ciudad que tanto das (que debes tanto),
capital de mi error (buscaba el arte),
barrio de carcajadas (y de llanto).
Eres en donde estoy. Nunca te vayas;
mis padres me recuerdan en tus playas.

11.5.14

Todos somos tus hijos

[escuchar el soneto]

Todos somos tus hijos.  A ninguno
le negaste la sed.  Fuiste valiente,
serena y dulce luz. Inoportuno
fue aquello de morir. ¡Pobre la gente!
Descubriste mi voz. Callé cobarde.
No reclamaste amor, pero sabías.
Amanecí —perdón— desnudo y tarde,
ciego de tanto andar puertas vacías.
Ardes en mí —con él—. Pinto los ríos
de la felicidad con la tristeza
que soy sin ti —mujer—. Los labios fríos
muerden palabras rotas con torpeza.
No te ha sabido deshacer la muerte,
sigues como un dolor, vital y fuerte.



18.4.14

Morir

[escuchar el soneto]

Morir tiene patillas, voz gastada,
rostro de criminal arrepentido,
mañanas de no sé, temor al ruido
y un cuchillo ritual, que no hace nada.

Sufre de picazón y, en la emboscada,
llora y se porta mal, incendia el nido,
cumple con su deber sin un quejido,
devora -tierra y sal- nuestra ensalada.

No le gusta decir amargas nuevas,
pero le toca hacerlo, ¡vaya suerte!
Prefiere las montañas y las cuevas

antes que al brusco mar, anciano y fuerte.
Morir, no te lamentes cuando lluevas,
que aún nos queda sed para tu muerte.

17.4.14

El miedo es un lugar

[escuchar el soneto]

El miedo es un lugar, un laberinto,
que atrapa al corazón que, descuidado,
se pone a caminar por el tejado
peligroso y amable del instinto.

Se decolora, triste, si lo pinto,
cambia de voluntad, brusco y honrado,
sin ganas de ofrecer, me da prestado
lo que, siendo temor, sabe distinto.

Conozco los rincones, el chantaje
de aquello que me espanta o que no puedo,
de eso que no es valor, sino es ultraje.

Si todo rumbo llega al mismo ruedo,
no queda más que derramar coraje
y honrar la sangre que acobarda al miedo.

28.3.14

No lleva corazón

No lleva corazón. Respira ciego,
sin miedo ni calor. Sabe que el rayo
—nieto bastardo y célibe del fuego—,
lo busca por los sábados de mayo.
Carga un dolor de sal. Tienta el olvido.
Tiene las manos blancas y en la boca
juega con el temor, viste de ruido,
muerde la arena frágil de la roca.
Todos lo ignoran, sí, pero tú sabes;
no quieres recordar pero la sombra
ya se embarcó en el patio de tus naves
y no puedes mentir cuando te nombra.
Que logres seducir piedras y frío,
que no te angustie más la sed del río.


1.1.14

Sin ti, la nada vence

Sin ti, la luna es piedra, nave rota;
de ti depende el sol, si no, es estrella
como todas. Comprende la gaviota
que sin tus ojos no hay canción ni huella.
Lo sabes pero no, temes y dudas,
tantas veces lo cruel mordió la aurora,
cuántas manos vacías y desnudas
esperando con fe, pero sin hora.
Revela tu lugar, el universo
necesita de ti. Si eres y existes
la sed tiene sentido. Lo diverso
son tus días de luz junto a los tristes.
Sin ti, la nada vence. Todo es vano
sin tu efímera vida, ser humano.

4.10.13

No escuches

Un duende
pretende
tu vida,
querida.
No escuches
(sus buches
son ácidos
y flácidos).
Su mano
(¡villano
y cruel!)
es miel.
¡Despierta!
Vas muerta...

3.10.13

Suerte

¿Son tres
o cuatro;
no ves
que trato?
Lo digo,
lo intento
mi amigo.
Te cuento:
Amado
desnudo,
qué dado
más rudo.
¡Qué suerte
la muerte!

2.10.13

Quiero intentar

Pido perdón por eso que mi boca
dejó caer, brutal y alucinada,
como feroz caricia de una roca,
con la sed insaciable de una espada.
Las palabras, hoy sé, son animales
que se lanzan hambrientos y feroces;
disculpen el furor de mis puñales
y la punta de acero de mis voces.
Hoy que puedo escoger me he decidido
por rumbos del amor y la alegría,
no quiero más batallas ni más ruido
de almas enfermas de melancolía.
Perdón por mis cuchillos y veneno;
quiero intentar la gracia de ser bueno.

Rumbo al sur

Sonetín,
sonetón,
corazón,
¡qué trajín!

Bergantín
de prisión,
ser pasión
sin botín.

Al amar,
al albur,
al azar.

Soy tahúr
en tu mar,
rumbo al sur.

6.7.13

Nadie puede acobardar al fuego


«Nadie», dice tu voz. Lo sé. Lo sabes.
Que llueva, que el lugar del Paraíso
no le corre al temor. Guardas las llaves.
Tengo la luz de ayer y el infinito.
Ninguna explicación. Que las palabras
sobran para decir lo que sabemos.
Que llueva, que los ríos sean llamas,
que nadie puede acobardar al fuego.
Tú eres la paz. Defiendo este castillo
con risas y coraje; son las armas
del amor. Ya lo sé. No soy distinto,
pero sí soy mejor porque me abrazas.
Habremos de quemar todas las naves.
Nada nos rompe. No. Ninguno. Nadie.

19.6.13

BiSoneto

Un soneto que diga, como el sol;
con sereno arrebol y sin fatiga,
que comprenda su rol de voz amiga,
que beba pan y miga, sed y alcohol.

Una voz sin ortiga y sin formol,
amable parasol contra la intriga,
valiente girasol, columna y viga,
que enfrente a la enemiga, sin control.

Una prueba de luz frente a lo oscuro,
sin dobleces, seguro, cara y cruz,
sin miedos de avestruz, cálido y puro.

Un soneto maduro, tragaluz
que no lleve capuz, honesto y duro,
que abrace su futuro de arcabuz.

————
Entiendo que la idea original fue de Pedro Poitevin (@poitevin) y de Nicolás M. Poulsen (@NicolasPoulsen), en Twitter (donde soy @jlmejia)

7.4.13

A veces

Están allí —mis padres— como un nudo
que llevo en la garganta; como un puente
que cruzo sin temor, limpio y desnudo.
La muerte nos vigila indiferente.
Están allá, serenos, mis hermanos,
como una casa que el dolor no toca;
están con mis amigos, esas manos
de abril para la sed y amor de roca.
Aquí estás —tú que sabes, que conoces—,
música, luz y vocación de playa,
a la que doy la ruina de mis voces,
la que me da la vida, donde vaya.
Yo, que tragué las noches, bebo el día
y hasta me tienta, a veces, la alegría.

5.3.13

Pequeña exhortación dominguera

Trabaja con entrega y exigencia
(con seriedad -también- y con decencia),
no construyas con odios ni con ruinas
(las palabras -también- son asesinas).
Rodéate del que ama su trabajo
(y sé feliz -también- pero a destajo),
no te dejes llevar por mezquindades
(y cultiva -también- paz y verdades).
Dale tu luz y sed al escenario
(y en tu vida -también- sé extraordinario),
ofrece tu existencia en la jugada
(y recuerda -también- que todo es nada).
No deshonres las tablas ni lo actuado
(ser idiota -también- es un pecado).

--------------------------
Esta -que han leído- es la versión libérrima (si es que posible aquello en un soneto) de la "Pequeña exhortación dominguera" de Alberto Ísola que copio acá mismo (perdóneseme, perdóname Alberto, por el atrevimiento, de antemano):
======================================== 
«Pequeña exhortación de mañana dominguera (dirigida a mi, pero también a quien quiera sumarse):
Haz tu trabajo, con entrega, exigencia y silencio. No construyas tu carrera destruyendo la de los demás, aunque sea sólo de palabra. Rodeáte de otros que aman lo que hacen como tú. Aprende a respetarlos y a darles su espacio. No te dejes llevar por modas, temores o mezquindades. Acepta que te puedes equivocar, que te puedes contentar con lo ya conocido, que tienes mucho que aprender. Brilla, patea y respira allí donde cuenta, en el escenario, y no en las fábricas de cojudeces. Prepárate para echar todo por la borda y comenzar de cero, si es necesario. Recuerda que lo que haces es para que la vida de todos (la tuya incluída) sea mejor. Guarda respeto por los que se lo merecen, olvídate de los que no. Agradece por el maravilloso privilegio de poder vivir de lo que más amas. Pide disculpas y reconoce tus errores cuando sea necesario. En las inmortales palabras de Natalia Málaga, desahuévate».
Alberto Ísola
======================================== 

15.1.12

Venga el soneto

Venga el soneto, pues, como un saludo,
como abrazo que ignora la distancia,
con su sonora y terca consonancia
y con su acento en seis, como un escudo.

Venga el soneto azul, que nunca mudo
ha de quedar quien goza la fragancia
de este verso ancestral cuya constancia
deja al silencio frágil y desnudo.

Ignoro -que ignorar es mi destino-
los ojos que me leen desde lejos
y perdonan mi torpe desatino.

Si la vida es el mar, en sus reflejos
se encuentran el amante, el asesino
y el poeta, señor de estos festejos.


6.12.11

Lo que me toca

Porque para decir lo que me toca
digo que les diré -con mi respeto-,
que en la improvisación de este soneto
me deja un buen sabor la mala boca.

No tengo el corazón tosco y de roca,
ni vengo por afán de nombre o reto,
ni puyo ni me lanzo en el aprieto
que tanto buen rival no es cosa poca.

Escribo para no quedarme grave,
sin poderles hablar lo que quería
después que el cazador liquide el ave.

Así que acá les van, con alegría,
las catorce esperanzas de esta nave
de un pirata sin luz. De un tal Mejía.


[El soneto que acabo de publicar en http://www.facebook.com/groups/254293117943985/]


17.11.11

Las verdades son feas, son

Las verdades son feas, son amargas,
decirlas es brincar sobre el trapecio.
¡Qué abismos son la rabia y el desprecio!
¡Qué caballeros burdos, sin adargas!

Vamos a ver, las cuentas se hacen largas,
toda comodidad, tiene su precio;
nos gobierna el servil, nos manda el necio
que confunde motel con montacargas.

Entre las carnes lánguidas y el ruido
no vayas a perderte; la faena
te quiere ver feliz, pero rendido.

Ninguna eternidad vale la pena
de mendigarse fe, perdón y olvido
antes de que nos jalen la cadena...



26.10.11

Si es que se puede

Que nunca llegue la estación del miedo
para quedarse sobre los tejados
de la casa que habitas. Que los dados
no te señalen nunca con el dedo.

Que no amanezcas solo y en el ruedo
vencido. Que no sangren tus costados
ni tú. Que no traicionen tus soldados
su posición. Que no escupas tu credo.

Que te niegue el temor sus escondites.
Que te equivoques lúcido y adrede.
Que tengas el valor que necesites.

Que encuentres tu lugar, tu fin, tu sede.
Que de todos los males te desquites
y que seas feliz.  Si es que se puede.


29.9.11

Hoy celebro

Un día más robamos al futuro
el momento final, torpe y oscuro.
Somos un poco de ilusión y arena,
y alma de halcón y corazón de hiena.
Levantamos iglesias y castillos
y están envenenados sus ladrillos.
Arrastramos dolor y cobardía;
fieras de noche y árbitros de día.
Somos -y soy- el vértigo y la sombra
pero soy luz cuando tu voz me nombra.
¿De qué sirven los sueños? De motivo,
de razón para ser y seguir vivo.
Hoy celebro la dicha de tenerte
contra el miedo y la sed, contra la muerte.


21.9.11

No quiero negociar con el olvido

¿Dónde estarás, que no bajo la sombra
que solo ayer te andaba y te cubría?
Tus pasos ya no pueblan esta alfombra
que supo de pasión, sin ser orgía.
¿Quién se llevó tu voz? ¿Cómo la noche
pudo hacerse de ti? ¿Cómo la muerte
pudo tragarse tu brutal derroche
de vida, de existir y de ser fuerte?
¿Dónde los besos? ¿Dónde los abrazos?
¿Quien se quedó con lo mejor de ti?
¿Cómo te hiciste escombros y pedazos
de una forma tan pobre y baladí?
No quiero negociar con el olvido;
por eso ni te vas, ni me despido.

31.8.11

Todo contigo

Puedo subir la cuesta, si es contigo;
puedo cruzar el bosque, si me esperas;
puedo vencer al miedo, ¡ese enemigo!,
y a las desilusiones, ¡esas fieras!
La soledad se besa con la muerte,
las decepciones son piedra y veneno;
un corazón sin luz, es mala suerte;
la desesperación, un grito obsceno.
Todo contigo, nada sin tus ojos,
todo por ti, sin ti ya para qué;
sin tu sonrisa, crecen los enojos;
en tus labios acepto cualquier fe.
El amor es la llave y el candado;
tú eres mi patria, yo soy tu soldado.

21.8.11

Perdona, soledad

Perdónenme los tristes, los furiosos,
los huérfanos de amores y de abrazos,
los que miran un beso y, envidiosos,
se devoran los labios a pedazos.
Perdón a los que hierven en pasiones
y espasmos de alquiler; mis camaradas
de abandono y de sed. Son mis traiciones
inocentes también, pobres y honradas.
Perdona, soledad, tanto dejarte,
tanto olvidar tus noches en mi boca;
tan solo ayer te hallaba en cualquier parte
y hoy te he mordido el corazón de roca.
Perdóname dolor, si no te espero,
si voy feliz amando a la que quiero.


18.8.11

Las coplas no serán nunca soneto

Sé muy bien que bien saben que no es ocho
nada cercano al once tan querido,
pero el budín, también, sin ser bizcocho
pudiera agradecerse, de servido.
Por eso es que me atrevo con el gesto
de poner este enlace transgresor
del once ambicionado y manifiesto.
(¡Perdóneme! Fue solo por amor).
Y si acaso se atreve y se pasea
alguna piadosísima mirada
prometo que verá lucha y pelea
y ganas de ser todo ante la nada.
Las coplas no serán nunca soneto,
mas no hay por qué perderles el respeto.



7.4.11

A José Zúñiga, conocido y desconocido

Morirse es un dolor para los otros,
la pena del que queda solitario
para calmar la rabia de los potros
y defender la luz del campanario.
Morirse es un recuerdo y un aviso
para los que se olvidan -todavía-,
de aquel impostergable compromiso
de la mesa sin paz, pobre y vacía.
No sé quién eres tú, pero tus versos
conversaban conmigo, algunas veces,
compartiendo motivos, universos
de esta vida de hartazgos y estrecheces.
Nos bautizaron con el mismo nombre,
para que todo y nada nos asombre.

19.3.11

Te quiero porque quiero

Te quiero porque quiero, aunque sospecho
que en este querer mío, tan sencillo,
se encuentran ilusiones al acecho
para pasar mis versos a cuchillo.
No quise ni pretendo ni he buscado
cambiar la tradición o renovar
los versos del varón enamorado
cantándole a la luna, junto al mar.
Que vengan otros a exigir la palma,
el sitio merecido de esa gloria
que no sabe entregar desnuda el alma
porque se quiere disfrazar de historia.
Solo busco que lea el mundo entero
estos versos de amor, con que te quiero.

17.3.11

Amar serenamente

Amar serenamente, sin angustias,
sin esa gravedad escandalosa
que arrastra en sus bolsillos flores mustias
y la obsesión por escribir la rosa.
Amar como quien toma desayuno
(un poco de café, leche, tostadas)
sin ese afán de todos o ninguno
que llevan las pasiones incendiadas.
Amar con ilusión (y sin tragedia),
con cierta lealtad (sin fanatismo),
sin formas de manual ni enciclopedia,
con un toque de humor y de egoísmo.
Amar con un amor torpe y mundano;
un amor de verdad, simple y humano.

11.3.11

Un soneto de amor

Decirlo con las frases repetidas
a través de los tiempos, los lugares,
por la gente común, por los juglares
que hicieron inmortales tantas vidas.

Usar esas palabras conocidas:
espalda, dedos, pie, besos, lunares,
caderas, emoción, versos, cantares;
tan ignoradas ya, de tan sentidas.

Poner las ilusiones en la mesa,
dejar el corazón a su compás
correrle a la ambición de la sorpresa.

Tratar de agradecer lo que me das
y escribirte contento, mi princesa,
un soneto de amor, y nada más.

3.3.11

Se viene sin saber

Se viene sin saber, sin fe ni abrigo,
como queriendo y no, como si nada,
sin temor a la culpa ni al castigo,
sin hambre de salón o barricada.
No hay dolor en sus pies, no hay alegría,
ni cuentas por pagar, ni dicha a plazos,
no carga ni valor ni cobardía,
no le pesan los dudas ni los brazos.
No le angustian los celos ni el futuro,
no vive de esperanzas ni de sueños,
tiene la boca seca, el pecho duro,
y no conoce amor, ni dios ni dueños.
Camina, sin hablar, entre la gente,
con paso lento, solo, indiferente.

25.2.11

Polinices murió

Polinices murió -¡qué cuerpo inerte!-
en una guerra imbécil -fratricida-;
su cadáver será gentil comida
de perros y de buitres, ¡qué tal muerte!

Creonte ha decretado, duro y fuerte,
ese final tan cruel -¡así es la vida!-,
pero Antígona es terca y atrevida
y entierra a su hermanito, ¡qué tal suerte!

Que sí, que no, y empieza la tragedia
y el reto y la condena y el suicidio
que ni cura, ni salva, ni remedia.

Hemón se mata -¡idiota!- y el ofidio
de Creonte -su papi- muerde, asedia
y se queda solito, ¡qué fastidio!

23.2.11

El desamor

Es la ocasión para encender el fuego,
para tensar el arco sin premura,
para justificarse la amargura
y maldecir las reglas de este juego.

Es la razón para escupir y, luego,
cerrar la mano, miserable y dura,
para calzar de nuevo la armadura
y llenar de cuchillos el talego.

Es el último instante que nos queda
para mostrar el alma diminuta,
las uñas sucias y la polvareda.

Es el momento de torcer la ruta
y darle la razón a la moneda
que nos compra los besos de una puta.

21.2.11

No es el brillo vulgar

No es el brillo vulgar de las monedas,
ni es el rato de ser altar y todo,
ni el vino pendular, ni el falso modo
de acariciar los muslos entre sedas.

No es el pan ni es el coche cuyas ruedas
la llevan como reina; no es el codo
con que el tipo señala el acomodo
de ese comfort que es suyo "mientras puedas".

No es el collar de perlas que el idiota
le promete sediento cuando avanza
devorando sus plumas de gaviota.

Es algo que se enreda en esa danza
de muchacha gentil y mujer rota;
es la maldita sed de la esperanza...

20.2.11

Porque somos olvido

Porque somos olvido o ya no somos
pero queremos ser -¡qué tontería!-,
vamos a pelo cabalgando en lomos
de esa yegua feroz, la Poesía.
Rechazamos el beso de la muerte,
albergamos inútiles futuros,
intentamos cabriolas con la suerte
y escupimos palabras en los muros.
El futuro no existe, pero existe;
no estaremos en él, pero estaremos
en la piel de otra piel que se desviste
o en el borde de todos los extremos.
Todo verso es error. Acto fallido
de mendigar memorias al olvido.

19.2.11

Fuera bueno

Fuera bueno que fuera que los niños
rieran sin temor en las ventanas,
que la rosa cubriera los fusiles
y el viento disolviera la metralla.
Que a los golpes de amor se hiciera inútil
la punta miserable de la espada
o que las risas dulces de los viejos
distrajeran los rumbos de las balas.
Que un caballero para serlo fuera
enemigo del plomo y de la daga,
que, confundidos, todos los misiles
dejaran de servir, como si nada.
Fuera bueno que fuera que los hombres
fueran de nuevo de la especie humana.

18.2.11

A secas

Hacerlo sin escándalo ni miedo,
sin las odiosas noches de agonía,
sin hastaluegos, sin melancolía,
sin últimos minutos, sin enredo.

Sin aceptar más fe que la del credo
que nos supo dictar la fantasía,
sin pedirle permiso a la osadía,
sin tragedia. Total, importa un bledo.

Marcharse sin suspiros, sin congoja,
defraudar, ¿por qué no?, las hipotecas,
y arruinar, una vez, la paradoja.

Irse con burla, como haciendo muecas,
sin esperar que nadie nos recoja.
Largarse así no más. Morirse a secas.

17.2.11

Helena, la de Troya

Helena, la de Troya (lo lamento),
fue tan solo una excusa, una jugada
de Agamenón, que tuvo claro el cuento
de la preciosa tonta secuestrada.
Si Menelao, el célebre cornudo,
fue parte del budín, no hay gran certeza;
se conoce que Paris, ¡qué suertudo!,
la tuvo fácil sin tener cabeza...
Si Príamo lo supo (el entripado)
seguro se curó de cualquier duda
al ver a Helena (¡viejo entusiasmado!)
nadando inútil, húmeda y desnuda.
Homero (by the way) dicen que dijo
que el padre fue a pescar antes que el hijo...

16.2.11

Ulises fue un guasón

Ulises fue un guasón, un mal payaso,
que en nombre de quién sabe qué medalla
se fue a la guerra en Troya, ¡qué canalla!,
y a la reina dejó, pronta al mal paso.

Que todo se le enreda en el ocaso
que el barco se le arruina, se le encalla,
que el cíclope no da nunca la talla
y que la expedición es un fracaso.

Dos décadas moviendo la osamenta
entre sirenas y entre monstruos fieros
sin que falte el placer... (sal y pimienta).

La historia callará, pero sus fueros
conocen la verdad: vivió contenta
Penélope al vaivén de sus obreros.

15.2.11

Noche de masas

Noche de masas tiernas y fugaces
que llegan y que van, como el olvido
fugaces como el sol que anda sin ruido
y tiernas como el mar de los audaces.

Inútil que protestes o amenaces,
han de llegar sus bocas y, atrevido,
ha de insistir -el cuento- arrepentido
de sus historias dulces y falaces.

No hay forma de escapar, cruzado el puente
se cierran los caminos y los miedos
nos miran complacidos, frente a frente.

Inútil es correr o estarse quedos,
el gigante, voraz e indiferente,
ya nos tiene cogidos por los dedos.

14.2.11

El gesto de Penélope

El gesto de Penélope es el mismo
con Mozart o sin él, la pobre tipa
teje y desteje -tripa que destripa-
con algo de temor, con egoísmo.

No sabe si es amor o es fanatismo;
Ulises fue un cretino y la chiripa
del tiempo lo redime, ¡por la pipa
que un día lo parió con tal lirismo!

Lo cierto es que Penélope conoce
del juicio de la historia y sus tinteros
y se pinta leal, sin sed ni goce.

Lo cierto (¡qué nos cuesta se sinceros!)
es que entre sombras, cuando dan las doce,
se ofrece, sin pasión, a unos obreros.

9.9.10

Sin ti

Sin ti la vida es un lugar vacío,
recuerdo envenenado por la luna,
comida amarga, salvación ninguna,
pulmón avaro, dios muerto de frío.

Es pájaro sin sed, falso albedrío,
infame matorral, creciente hambruna,
inútil timonel de la fortuna,
infértil pescador de un seco río.

Me anidan buitres lánguidos el pecho;
la boca, sin querer, muerde promesas;
la piel, ayer jardín, es hoy desecho.

De nada sirven lámparas ni mesas;
las penas, esas bestias al acecho,
tan solo morirán si tú regresas.

4.8.10

El amor es un tigre

El amor es un tigre que se viste de blanco,
un veneno incurable con esencias de miel,
una puerta que mira con envidia al barranco,
una luz en las manos y una sombra en la piel.
El amor es la patria desleal de los sueños,
el refugio vacío, la pequeña esperanza,
es un alma de esclavo que en sus ojos sin dueños,
no conoce un motivo, pero sigue y avanza.
El amor es el juicio que hace un dios confundido,
que no entiende los besos, la caricia en la voz,
el andar de la mano por el hielo encendido,
ni el abrazo tan tierno, tan sutil, tan feroz.
El amor es el arma que traiciona al suicida;
cuando quiere matarse, lo devuelve a la vida

2.7.10

Para ti

Para ti, por tus ojos de palabras seguras,
desde el fondo de un tiempo sin lugar y sin fe,
bajo el peso de todas las ventanas oscuras,
hasta el sol que la sombra me deshizo en el pie.
Para ti, por tus dedos cuya música inquieta
fantasea en mis hombros con azul claridad,
por la estrella y la rosa y el jardín y el cometa
repetidos por tantos sin la sed ni la edad.
Por la lengua que hablamos en el reino que un día,
por besarte los labios, conquisté sin pudor,
por el verso olvidado de infantil poesía
con que en otra existencia quise hablarte de amor.
Por tus manos desnudas que has vestido de mí;
por mi casa vacía que he poblado de ti.

25.6.10

Otra vez

Otra vez la bandera desafiante en el asta,
y las hordas que llueven contra el viejo cañón
y el calor que se atreve y el sudor que no basta
y la nada aprendida de esa antigua lección.
No hay trinchera en la playa que impida el desembarco,
los del norte ya saben los rumbos de este sur,
volverán con su aliento de ayuno, seco y parco,
con sus bocas mordidas, con sed por el albur.
Resistir o entregarse da lo mismo, los hados
no conocen el miedo, la piedad, la ilusión;
si existir es rendirle nuestra suerte a los dados,
¡bienvenida a estos valles la sangrienta legión!
Qué importa que la vida carezca de motivo
si la voz que te invade te miente que estás vivo.

19.6.10

Mi padre

Soñó pero sus sueños los hicieron pedazos
-un león que no hiere se olvida que es león-.
Las ideas son vientos inútiles sin brazos
que transformen sus verbos en asombro y acción.
Yo lo vi enamorado del amor de mi madre,
casi siempre tormenta, casi siempre verdad;
con abismos y furias, aprendiz de ser padre,
con senderos y piedras, con tanta humanidad.
Cultivó las memorias que le dieron sentido.
Se cansó de traidores. Con la fe triste y rota
un domingo en la tarde se abrazó del olvido
en las alas de trapo de una estéril gaviota.
Hoy es solo un recuerdo que se pierde en la nada;
me dejó sus temores, su sed, su carcajada.

29.5.10

La palabra

La palabra alimenta como púrpura ardiente
y su olor de ancla vieja cristaliza la voz,
su uniforme recuerda la ilusión de un valiente
que perdió en el combate su jazmín más feroz.
Ella alumbra las negras estaciones del miedo,
justifica las ganas que caminan la piel,
es la sangre en la arena miserable del ruedo,
la nación de la tinta, la razón del papel.
No le teme al silencio que respira el cobarde,
no le asusta la noche que se come el jardín,
tiene sueños de aurora bajo el sol de la tarde,
es la flor de los versos y el puñal del pasquín.
La palabra sostiene, rompe, brilla, ejecuta,
con modales de virgen y experiencia de puta.

21.5.10

En el fondo ya sabes

En el fondo ya sabes que no existe la orquesta,
que la música es solo la canción de unos huesos
celebrando sus bailes al final de una cuesta
despertada en tus labios y rendida sin besos.
El amor es la sombra de tu fuga indecisa,
del recuerdo borracho de perfumes y olvido,
de un suicida que espera liberar la cornisa
con un salto macabro y a la vez divertido.
La tragedia no tiene, ni en tus pies ni en tu cama,
un espacio que alivie su palabra desnuda,
el camino que sigues no es infame, no hay drama
en tus días vacíos o en tu fe sordomuda.
No te anuncias valiente, no te juzgas cobarde;
bajarás al silencio y, otra vez, será tarde.

9.5.10

Ser madre

El hambre no la asusta porque sabe que puede
resistir a los golpes con arrojo y audacia,
no reclama, no llora, no renuncia, no cede,
que en su piel ya no cabe la piel de la desgracia.
No lamenta la herida que tienta su coraje,
ya conoce que el miedo no sirve ni alimenta,
si tiene que lucirse misteriosa o salvaje,
no es la lluvia, es el rayo que enciende la tormenta.
Por sus crías expone la huella y el latido,
se arriesga en los peligros convencida que todo
se resume en la sangre de la herencia que ha sido
su ayer, y es su futuro y su ser y su modo.
No hay varón más valiente. No hay razón que le cuadre.
Le viene del instinto la fuerza de ser madre.

3.5.10

El rey

Los reyes sometidos lo miran con respeto
y le juran ser fieles y le dan sus riquezas,
sus vírgenes sagradas, su magia y el secreto
de sus dioses callados y sus falsas grandezas.
Poderoso y soberbio, transmite en su mirada
la sentencia de muerte, la gracia o el perdón;
deshechos sus rivales, victoriosa su espada,
ya no encuentra en la vida motivo ni razón.
Triunfador absoluto, sin embargo se siente
vencido por la sangre de su sueño imperial,
cansado de la guerra, y débil e impotente
de saber que es humano y efímero y mortal.
Sus lágrimas son ríos en la orilla serena,
entiende que su gloria será polvo y arena.

25.4.10

La página en blanco

La página no sabe del temor que le tengo,
no espera mis excusas, no le importan mis pasos,
no busca, no precisa, no pregunta si vengo,
si voy, si me emociono, si persigo fracasos.
Escribir es tan solo correr porque la muerte
se confunda los nombres, se despiste, se atrase
meditando este verso, leyéndonos la suerte,
sin saber la palabra que termina esta frase.
La página me ignora, no me ignoran los ojos
que siguen estas letras, que repiten mis labios,
que son como las llaves que aligeran cerrojos,
o son como los ciegos, infantilmente sabios.
Sabemos que no hay nada que destruya el olvido;
escribir es tan solo morir haciendo ruido.

18.4.10

El tigre

Nació como un rugido, sin lágrimas ni miedo,
la sangre que lo auspicia le anuncia su verdad,
no conoce otra norma que la ley del yo puedo,
su aliento reposado reclama libertad.
No medita distancias entre risas y llanto,
no hay amor en su pecho, no hay fe en su corazón,
el cielo no lo asombra, no vibra con el canto,
jamás sabrá del tiempo ni tendrá una ilusión.
Atraviesa la vida despreciando la nada,
no hay orgullo en sus ojos, ni en su piel hay sorpresa,
no ha mirado la muerte que guarda su mirada,
y si el hambre lo busca no perdona a su presa.
El tigre no pretende, no es piadoso ni es cruel,
el tigre siempre es tigre, ¡el tigre siempre es él!

12.4.10

Lima

Mi Lima no es la plaza que escupe indiferentes
o cobardes hambrientos de fe y aristocracia;
la ciudad de mi infancia tiene sucios los dientes
de tristezas pasmadas y de alguna desgracia.
Es la voz de mi padre presentándome el mundo,
y el valor de mi madre protegiendo a sus crías,
y un amor que resiste, terminal y fecundo,
y el bien de mis hermanos, y dos melancolías.
No es la puerta viscosa de falsas confesiones,
ni el polvo empalagoso de sus patios sin gloria,
no es el cielo nublado, sin tiempo ni estaciones,
ni el inútil sendero que se olvida mi historia.
La Lima que me habita comulga risa y pena
así como su lluvia, desgraciada y serena.

5.4.10

Vuelvo al soneto

Vuelvo al soneto, compañero de armas,
caballo fiel sin riendas ni montura,
que goza en el temor y en las alarmas,
que es la serenidad y es la locura.
Regreso a cabalgar, sin ilusiones,
en los catorce versos de su orgullo,
vuelvo a lanzar proclamas, maldiciones
y furias contra el viento del murmullo.
Que se muera el silencio, por cobarde,
que se muera la paz, cómplice y quieta,
que para ser incendio nunca es tarde
y para ser valiente no hay receta.
Inútil es la vida peligrosa,
inútil como todo, pero hermosa.

18.1.10

Estás como las alas del sendero

Estás como las alas del sendero
al borde de tu vida y de tus pies,
parece que me buscas y te espero,
veremos si alcanzamos a después.
Parece que se viste de esperanza
la desesperación que yo no alcanza
-por culpa de una vieja cicatriz-
para ser hojas, para ser raíz,
para ser el lugar donde me miro,
para ser tu silencio y ser tu voz,
para ser mansamente o ser feroz
tus manos, tu palabra, tu suspiro.
Estás serena, rama de bambú
que ignoras que eres todo y eres tú.

13.5.09

Hay una rubia bajo mi ventana

[escuchar el soneto]

Hay una rubia bajo mi ventana
(son diecisiete pisos, por si acaso)
la miro mientras odio aquella bata
que me niega sus muslos (allá abajo).
Parece distraída, ensimismada.
(¿Pensará en mí?) Del humo del cigarro
sus labios crean formas. La palabra
se me atraca en la boca (me he atorado).
La cebolla que pico en la cocina
me pica en la nariz y en la faringe,
mientras la rubia fuma pensativa.
Sabemos la verdad, soy invisible;
la rubia es de cristal, y lo que escriba
servirá a los demás. Y no me sirve.

6.5.09

Hay una rubia que me mira inmóvil

[escuchar el soneto]

Hay una rubia que me mira inmóvil
detrás de los adornos del bikini,
mientras yo corto la cebolla indócil
pensando que es difícil, muy difícil.
De tanto estar parado, la trombosis
amenaza mis piernas y la artritis
quiere vengar los kilos en el cóccix,
mientras la rubia me dedica un brindis.
Yo correspondo amable (que es preciso
no permitir que nos arruine el cuerpo
este momento grave y decisivo).
La rubia me saluda desde lejos
y roto, pero nunca arrepentido,
sonrío como todo un caballero.

29.4.09

Hay una rubia, siempre hay una rubia

[escuchar el soneto]

Hay una rubia, siempre hay una rubia
que mira desde lejos, soberana,
con la elocuencia de la que disfruta
de saber que la observo a la distancia.
Muestra los brazos, muestra la cintura,
muestra el mar de caderas inflamadas,
muestra los pechos (que una tela intrusa
esconde mal) y muestra la mirada.
Los años no son pocos en su boca
pero sus ojos muerden juventudes,
y sus manos, lejanas, me provocan.
Hay una rubia. Soy un transeúnte
que la ve desde lejos. Soy la sombra
que entre todas las sombras, se diluye.

22.4.09

Hay una rubia hambrienta en la piscina

[escuchar el soneto]

Hay una rubia hambrienta en la piscina
o eso parece (desde mi cocina),
tiene las piernas graves y doradas,
y una ambición de sangre en sus pisadas.
Pasea como un gallo de pelea
(que me crea tan solo el que me crea),
moviendo las caderas armoniosa
(¿será exceso de alcohol o de glucosa?)
Levanta la mirada y me sorprende
con lengua de reptil y ojos de duende,
sorprendido al antojo, me sonrojo
y ella sonríe mientras guiña un ojo.
Hay una rubia hambrienta en la piscina
y yo corto cebolla en la cocina.

16.4.09

Ya está escrito, según dicen los dioses

[escuchar el soneto]

Ya está escrito, según dicen los dioses;
inútil el coraje vespertino,
inútil resistir a los adioses
o detener la nave del destino.
No hay razón contra Dios -porque no existe-,
no hay razón contra el sol -porque no siente-,
será mi carcajada risa triste
y tus ojos serán mi luz ausente.
Mañana será el fin pero mañana
no ha llegado a tu cuerpo todavía;
quien no se atreve a combatir, no gana,
se apaga un corazón sin fantasía.
Nunca es inútil defender el puente,
aunque la reina mire indiferente.

26.2.09

El amor es tres puntos suspensivos

[escuchar el soneto]

El amor es tres puntos suspensivos;
la soledad, tal vez, un punto y coma;
los amigos, paréntesis; corchetes
son los vecinos (cuando son personas).
La muchacha que pasa es los dos puntos
(dos pechos, dos motivos, dos alforjas);
un asterisco infame y sin sentido
es esa vieja cínica y chismosa.
Reír es verbo (está en infinitivo);
llorando está en gerundio; estrepitosa
es grave; miserable es adjetivo;
regresa, imperativo; y en la boca
el beso sustantivo de la muerte
es el punto final. Bye, mariposa.

18.2.09

No corro por el tren ni por el taxi

[escuchar el soneto]

No corro por el tren ni por el taxi,
no me pongo a sudar la gota gorda
para explicarle a un tipo que me estorba
su estupidez de fronterizo (o casi).
No quiero la manzana ni la torta,
ni la última sangre de ese cáliz
hecho de fanatismo para el frágil
que carga con sus miedos en la alforja.
No busco bien ni mal para salvarme
o perderme (total, me da lo mismo).
No me incomodan perros ni rufianes
más allá de seis metros de mi ombligo.
Discúlpenme los pésimos modales,
soy el hijo bastardo del olvido.

11.2.09

Me gusta en las mujeres la mirada

[escuchar el soneto]

Me gusta en las mujeres la mirada,
el escote de escándalo o promesa,
los modales debajo de la mesa
y ese creer y no creer en nada.

Me gusta la cadera entusiasmada,
los muslos desboscados, la sorpresa
de los pechos silbando, la traviesa
mano que se desliza afortunada.

Me gustan la palabra y el cabello,
los ojos de explosión y amanecer,
las orejas, los párpados y el cuello.

Sus caminos, sus besos, su poder,
su asombro, su estallido, su destello,
sus labios clandestinos de mujer.

4.2.09

Que muera la verdad si entre sus manos

[escuchar el soneto]

Que muera la verdad si entre sus manos
el dolor es más grueso o más enano,
que muera la verdad si entre sus besos
se me rompe el amor hueso por hueso,
que muera la verdad si sus palabras
son la feroz aguja que me labra,
que muera la verdad si sus firmezas
le ponen precio y sangre a mi cabeza,
que muera la verdad con sus visiones
y que Dios –que no existe– me perdone,
que muera la verdad con sus fragancias
que tienen más de polvo y arrogancia,
que muera la verdad con sus gemidos,
sus orgasmos, su lápida y su olvido.

28.1.09

Tus padres morirán, y tus hermanos

[escuchar el soneto]

Tus padres morirán, y tus hermanos
se morirán también, tarde o temprano;
ese amor juvenil y sus bellezas
será fiebre senil, baba y torpeza.
La vana adulación de tus espejos
será una cicatriz en tu pellejo,
el olor a jardín que hay en tus blusas
será mañana vómito y excusa.
Tus muslos suaves, fértiles y hambrientos,
serán dolor, cansancio y paso lento.
Todo se acabará porque los días
son una cruel y pálida agonía.
Por eso vive siempre echando suertes
al filo de la vida y de la muerte.

21.1.09

Eres reina sin rey y sin palacio

[escuchar el soneto]

Eres reina sin rey y sin palacio,
vives de la emoción de un fuego ajeno,
te niegas a intentar, a ser el trueno
fugaz de una pasión. Huyes despacio.

Un cuerpo solo nunca es algo bueno,
unos muslos vacíos son de sal,
unas manos con sed son de cristal,
unos labios sin besos, son veneno.

Solo hay un juego, solo una victoria,
solo una voz, ansiosa pero muda,
nada de eternidad, nada de gloria.

Eres reina, despréndete la duda,
búscate, sin temor y sin historia,
al borde del placer, simple y desnuda.

14.1.09

Construyo soledad con soledades

[escuchar el soneto]

Construyo soledad con soledades,
me cambio de ilusión y de camisa,
vago despacio porque con la prisa
se altera mi presión. Valgan verdades.

No busco ni amistad ni lealtades,
las que vengan vendrán sin más premisa
que el "porque se me antoja". Mi divisa
es un papel en blanco y en mitades.

No rezo, ni predico, ni me importa,
me gusta el cielo oscuro cuando llueve
y la mujer que ríe y me soporta.

Una palabra a veces me conmueve
y como entiendo que la vida es corta
disfruto del placer, lánguido y breve.

17.12.08

No pronuncio tu nombre, no te llamo

[escuchar el soneto]

No pronuncio tu nombre, no te llamo,
no le digo ni al viento que en tu pechos
ayer nacieron lágrimas y helechos,
y ni lo sabes tú, ni lo reclamo.
Me he quedado sin lengua, mi silencio
aprendió de las voces, y mis labios
llevan el sello gris con que los sabios
no hablaron más. Me salvo y me sentencio.
Que nadie sepa de tu piel de escándalo,
que nadie beba de tus pies hambrientos,
ni de tus dedos húmedos –sedientos–,
ni de tu cuello –azar– frágil y vándalo.
Nadie sabe de ti, nadie te siente,
espera que te mire o que te invente.

10.12.08

En un hotel cualquiera se marchita

[escuchar el soneto]

En un hotel cualquiera se marchita
lo que te queda aún de la fragancia
que derramó en tus cuentos de la infancia
la primera emoción de aquella cita.

No tienes ilusión, la estalactita
de lo que ya no importa y su distancia
te transformaron con brutal constancia
en algo que se pone y que se quita.

Tu sonrisa es la historia que cien veces
insinúas, rebelas, limpias, grabas;
estéril mar sin algas y sin peces.

Miras, prometes, rompes, menoscabas
y de tanto besar las pequeñeces
has perdido tu nombre entre las babas.

3.12.08

Solo en tus fuerzas, solo en tu camino

[escuchar el soneto]

Solo en tus fuerzas, solo en tu camino,
solo en tu hígado y en tus intestinos.
Solo en tu voluntad, solo en tu espada,
solo en tus manos, sucias y gastadas.
Solo en tus pies descalzos y en tu día,
solo en tus lágrimas y en tus alegrías.
Solo en tu decisión, solo en tu resto,
solo en tus pretensiones y en tus gestos.
Solo en tus piedras y en tu precipicio,
solo en tus cicatrices y en tus vicios.
Solo en la voluntad que te acompaña
todas las tardes, todas las mañanas.
Solo puedes confiar solo en ti mismo
cuando vas caminando sobre abismos.

27.11.08

Ayer se me acabó la mantequilla

[escuchar el soneto]

Ayer se me acabó la mantequilla
y me quedé sin sal y sin limones,
se terminó el café sin cafeína
y el yogurt sin azúcar para el postre.
Me quedé sin el polvo edulcorante
(que a nuestra edad hay que cuidar el peso),
sin cebollas, sin jugo de tomate,
sin aceite de oliva, sin afrecho.
Se agotó el cereal, la leche fresca
(sin grasas, desabrida y descremada),
la mayonesa (“láit”), la berenjena
(que solo trago al horno y parmesana).
Me ahogan los domingos. Los helados
de fresa y chocolate me salvaron.

19.11.08

Cómo quisieras que nos parta un rayo

[escuchar el soneto]

Cómo quisieras que nos parta un rayo,
que se pierda la casa en la hipoteca,
que se rompa la piel de tan reseca,
que la bala nos mate de soslayo.

Cómo quisieras que no empiece mayo,
que el espanto nos doble la muñeca,
que la línea del mar se quede chueca,
que se malogre todo en el ensayo.

Cómo quisieras que se pudra el pecho,
que la vida se muera, que el sol falle,
que revienten las lámparas y el techo.

Cómo quisieras que se inunde el valle,
que el rumbo se haga más y más estrecho,
que me calle –silencio– que me calle.

12.11.08

No conoces su patio ni su escuela

[escuchar el soneto]

No conoces su patio ni su escuela,
su calle, su portón, su infancia rota,
su parque, su avenida, su derrota,
su indigestión ni su dolor de muela.

No conoces su nombre, su novela,
su vergüenza, su pus, su palabrota,
sus juegos infantiles, su pelota,
su sarampión, sus náuseas, su viruela.

Solo conoces lánguidos reflejos,
música escandalosa, labios mudos,
abrazos blandos y ritual de espejos.

Ágiles manos que desatan nudos,
lengua con que recorre –cerca y lejos–
tus muslos tiernos, suaves y desnudos.

5.11.08

Abrigas el dolor, amas la ausencia

[escuchar el soneto]

Abrigas el dolor, amas la ausencia,
vives del abandono y del olvido,
te iluminas de azul descolorido,
de recuerdos, de sal, de indiferencia.

Besas mirando atrás, no hay advertencia
que sirva para ti; te gusta el ruido,
el movimiento estéril, sin sentido,
el juego con la sed y la imprudencia.

Llenas la copa, bebes, te incorporas,
te vistes y desvistes de energía,
lloras minutos, desperdicias horas.

Tus labios rojos son la cobardía
que amanece contigo en las auroras
que hunden tus noches en un nuevo día.

29.10.08

Una copa vacía y unos labios

[escuchar el soneto]

Una copa vacía y unos labios,
unos muslos que ceden a la ausencia,
unos consejos húmedos y sabios,
un “qué puedes perder” y una advertencia.
Una música ciega, pretenciosa,
unas manos que buscan otras manos,
unos ojos sin luz, una jugosa
boca sin besos simples, cotidianos.
Unos pies que se entregan a la sombra,
una falda que baila a la deriva,
unas ganas de ser la voz que nombra,
la fe sin luz, la piel en carne viva.
Una nueva y absurda madrugada
al borde del abismo. Todo y nada.

23.10.08

Somos –tal vez– la última mirada

[escuchar el soneto]

Somos –tal vez– la última mirada,
las partes y el total, sueño y olvido,
un ser, un insistir, un gesto, un ruido,
un refugio sin fe –cosa juzgada–.

Mercenarios de auroras, gente armada
con la palabra –monstruo mal herido–
que sabe del rigor del sinsentido
que hay en un verso –cálida emboscada–.

Somos los que dejamos. Somos voces.
Escándalo y silencio. Cuerpo mudo.
Ciegas distancias. Tiernos y feroces.

Somos un libro pálido y desnudo,
somos la soledad, somos los goces.
Somos siempre la espada y siempre el nudo.

15.10.08

Que me mate la vida a carcajadas

[escuchar el soneto]

Que me mate la vida a carcajadas,
con ese humor que raya en el mal gusto,
con ese disfrutar, de susto en susto,
de nuestras ilusiones trasnochadas.
Que me mate la vida, sin espadas,
a caricias, mejor –bajo un arbusto–,
a besos de mujer, que siempre es justo
morirse entre las sombras despeinadas.
Que me mate la vida con su encanto,
sin que me dé razones ni motivo,
sin reclamos estériles, sin llanto,
con un golpe burlón, definitivo.
Que me mate la vida, mientras tanto
gozo la muerte lenta de estar vivo.

8.10.08

No viven el mar son mar y arena

[escuchar el soneto]

No viven el mar, son mar y arena;
no temen a la muerte, son la vida;
ella es la arena, delicada y buena;
él es el mar, leal como una herida.
No temen tempestad, él es las olas;
no temen soledad, ella es la playa;
dos fuerzas juntas, pero siempre solas,
una se entrega al otro a donde vaya.
El dolor fracasó, siguen unidos
en un tiempo que el tiempo no entorpece.
Él es la idea; ella, los sentidos;
son la única voz que me enternece.
Siempre el mar infinito (que es mi padre)
besa la arena eterna (que es mi madre).

24.9.08

Huye del mar, escapa del desierto

[escuchar el soneto]

Huye del mar, escapa del desierto,
aléjate del páramo, predica
que la distancia es miel, deja este puerto,
abandona el lugar, ríndete, abdica.
Corre junto al temor, ve con cautela.
No mires para atrás, cuida la prisa.
Escóndete del faro, el centinela
tiene sed en los ojos y en la risa.
Baja la voz, no vayan a escucharte
llorar porque te vas sin despedida.
No le digas a nadie; calla y parte
sin explicar. Inténtalo y olvida.
El dolor es un juego clandestino;
la angustia no es lugar, siempre es camino.

17.9.08

Soy tan solo uno más que se despierta

[escuchar el soneto]

Soy tan solo uno más que se despierta
al pie de la mañana y se resiste
a la feroz rutina de estar triste
o acumular saliva tras la puerta.

Uno más que aprovecha que la oferta
indica "dos por uno" en el alpiste
y come granos mientras se desviste
mirando alrededor, vulgar y alerta.

Nada que rescatar, todo es lo mismo,
me repito de herencias y de ayeres,
copio, regreso, soy un espejismo.

Solo es mía la piel y sus placeres,
mis lágrimas, el miedo y el abismo
que cruzo sobre un puente de mujeres.