6.12.11

Lo que me toca

Porque para decir lo que me toca
digo que les diré -con mi respeto-,
que en la improvisación de este soneto
me deja un buen sabor la mala boca.

No tengo el corazón tosco y de roca,
ni vengo por afán de nombre o reto,
ni puyo ni me lanzo en el aprieto
que tanto buen rival no es cosa poca.

Escribo para no quedarme grave,
sin poderles hablar lo que quería
después que el cazador liquide el ave.

Así que acá les van, con alegría,
las catorce esperanzas de esta nave
de un pirata sin luz. De un tal Mejía.


[El soneto que acabo de publicar en http://www.facebook.com/groups/254293117943985/]


17.11.11

Las verdades son feas, son

Las verdades son feas, son amargas,
decirlas es brincar sobre el trapecio.
¡Qué abismos son la rabia y el desprecio!
¡Qué caballeros burdos, sin adargas!

Vamos a ver, las cuentas se hacen largas,
toda comodidad, tiene su precio;
nos gobierna el servil, nos manda el necio
que confunde motel con montacargas.

Entre las carnes lánguidas y el ruido
no vayas a perderte; la faena
te quiere ver feliz, pero rendido.

Ninguna eternidad vale la pena
de mendigarse fe, perdón y olvido
antes de que nos jalen la cadena...



26.10.11

Si es que se puede

Que nunca llegue la estación del miedo
para quedarse sobre los tejados
de la casa que habitas. Que los dados
no te señalen nunca con el dedo.

Que no amanezcas solo y en el ruedo
vencido. Que no sangren tus costados
ni tú. Que no traicionen tus soldados
su posición. Que no escupas tu credo.

Que te niegue el temor sus escondites.
Que te equivoques lúcido y adrede.
Que tengas el valor que necesites.

Que encuentres tu lugar, tu fin, tu sede.
Que de todos los males te desquites
y que seas feliz.  Si es que se puede.


29.9.11

Hoy celebro

Un día más robamos al futuro
el momento final, torpe y oscuro.
Somos un poco de ilusión y arena,
y alma de halcón y corazón de hiena.
Levantamos iglesias y castillos
y están envenenados sus ladrillos.
Arrastramos dolor y cobardía;
fieras de noche y árbitros de día.
Somos -y soy- el vértigo y la sombra
pero soy luz cuando tu voz me nombra.
¿De qué sirven los sueños? De motivo,
de razón para ser y seguir vivo.
Hoy celebro la dicha de tenerte
contra el miedo y la sed, contra la muerte.


21.9.11

No quiero negociar con el olvido

¿Dónde estarás, que no bajo la sombra
que solo ayer te andaba y te cubría?
Tus pasos ya no pueblan esta alfombra
que supo de pasión, sin ser orgía.
¿Quién se llevó tu voz? ¿Cómo la noche
pudo hacerse de ti? ¿Cómo la muerte
pudo tragarse tu brutal derroche
de vida, de existir y de ser fuerte?
¿Dónde los besos? ¿Dónde los abrazos?
¿Quien se quedó con lo mejor de ti?
¿Cómo te hiciste escombros y pedazos
de una forma tan pobre y baladí?
No quiero negociar con el olvido;
por eso ni te vas, ni me despido.

31.8.11

Todo contigo

Puedo subir la cuesta, si es contigo;
puedo cruzar el bosque, si me esperas;
puedo vencer al miedo, ¡ese enemigo!,
y a las desilusiones, ¡esas fieras!
La soledad se besa con la muerte,
las decepciones son piedra y veneno;
un corazón sin luz, es mala suerte;
la desesperación, un grito obsceno.
Todo contigo, nada sin tus ojos,
todo por ti, sin ti ya para qué;
sin tu sonrisa, crecen los enojos;
en tus labios acepto cualquier fe.
El amor es la llave y el candado;
tú eres mi patria, yo soy tu soldado.

21.8.11

Perdona, soledad

Perdónenme los tristes, los furiosos,
los huérfanos de amores y de abrazos,
los que miran un beso y, envidiosos,
se devoran los labios a pedazos.
Perdón a los que hierven en pasiones
y espasmos de alquiler; mis camaradas
de abandono y de sed. Son mis traiciones
inocentes también, pobres y honradas.
Perdona, soledad, tanto dejarte,
tanto olvidar tus noches en mi boca;
tan solo ayer te hallaba en cualquier parte
y hoy te he mordido el corazón de roca.
Perdóname dolor, si no te espero,
si voy feliz amando a la que quiero.


18.8.11

Las coplas no serán nunca soneto

Sé muy bien que bien saben que no es ocho
nada cercano al once tan querido,
pero el budín, también, sin ser bizcocho
pudiera agradecerse, de servido.
Por eso es que me atrevo con el gesto
de poner este enlace transgresor
del once ambicionado y manifiesto.
(¡Perdóneme! Fue solo por amor).
Y si acaso se atreve y se pasea
alguna piadosísima mirada
prometo que verá lucha y pelea
y ganas de ser todo ante la nada.
Las coplas no serán nunca soneto,
mas no hay por qué perderles el respeto.



7.4.11

A José Zúñiga, conocido y desconocido

Morirse es un dolor para los otros,
la pena del que queda solitario
para calmar la rabia de los potros
y defender la luz del campanario.
Morirse es un recuerdo y un aviso
para los que se olvidan -todavía-,
de aquel impostergable compromiso
de la mesa sin paz, pobre y vacía.
No sé quién eres tú, pero tus versos
conversaban conmigo, algunas veces,
compartiendo motivos, universos
de esta vida de hartazgos y estrecheces.
Nos bautizaron con el mismo nombre,
para que todo y nada nos asombre.

19.3.11

Te quiero porque quiero

Te quiero porque quiero, aunque sospecho
que en este querer mío, tan sencillo,
se encuentran ilusiones al acecho
para pasar mis versos a cuchillo.
No quise ni pretendo ni he buscado
cambiar la tradición o renovar
los versos del varón enamorado
cantándole a la luna, junto al mar.
Que vengan otros a exigir la palma,
el sitio merecido de esa gloria
que no sabe entregar desnuda el alma
porque se quiere disfrazar de historia.
Solo busco que lea el mundo entero
estos versos de amor, con que te quiero.

17.3.11

Amar serenamente

Amar serenamente, sin angustias,
sin esa gravedad escandalosa
que arrastra en sus bolsillos flores mustias
y la obsesión por escribir la rosa.
Amar como quien toma desayuno
(un poco de café, leche, tostadas)
sin ese afán de todos o ninguno
que llevan las pasiones incendiadas.
Amar con ilusión (y sin tragedia),
con cierta lealtad (sin fanatismo),
sin formas de manual ni enciclopedia,
con un toque de humor y de egoísmo.
Amar con un amor torpe y mundano;
un amor de verdad, simple y humano.

11.3.11

Un soneto de amor

Decirlo con las frases repetidas
a través de los tiempos, los lugares,
por la gente común, por los juglares
que hicieron inmortales tantas vidas.

Usar esas palabras conocidas:
espalda, dedos, pie, besos, lunares,
caderas, emoción, versos, cantares;
tan ignoradas ya, de tan sentidas.

Poner las ilusiones en la mesa,
dejar el corazón a su compás
correrle a la ambición de la sorpresa.

Tratar de agradecer lo que me das
y escribirte contento, mi princesa,
un soneto de amor, y nada más.

3.3.11

Se viene sin saber

Se viene sin saber, sin fe ni abrigo,
como queriendo y no, como si nada,
sin temor a la culpa ni al castigo,
sin hambre de salón o barricada.
No hay dolor en sus pies, no hay alegría,
ni cuentas por pagar, ni dicha a plazos,
no carga ni valor ni cobardía,
no le pesan los dudas ni los brazos.
No le angustian los celos ni el futuro,
no vive de esperanzas ni de sueños,
tiene la boca seca, el pecho duro,
y no conoce amor, ni dios ni dueños.
Camina, sin hablar, entre la gente,
con paso lento, solo, indiferente.

25.2.11

Polinices murió

Polinices murió -¡qué cuerpo inerte!-
en una guerra imbécil -fratricida-;
su cadáver será gentil comida
de perros y de buitres, ¡qué tal muerte!

Creonte ha decretado, duro y fuerte,
ese final tan cruel -¡así es la vida!-,
pero Antígona es terca y atrevida
y entierra a su hermanito, ¡qué tal suerte!

Que sí, que no, y empieza la tragedia
y el reto y la condena y el suicidio
que ni cura, ni salva, ni remedia.

Hemón se mata -¡idiota!- y el ofidio
de Creonte -su papi- muerde, asedia
y se queda solito, ¡qué fastidio!

23.2.11

El desamor

Es la ocasión para encender el fuego,
para tensar el arco sin premura,
para justificarse la amargura
y maldecir las reglas de este juego.

Es la razón para escupir y, luego,
cerrar la mano, miserable y dura,
para calzar de nuevo la armadura
y llenar de cuchillos el talego.

Es el último instante que nos queda
para mostrar el alma diminuta,
las uñas sucias y la polvareda.

Es el momento de torcer la ruta
y darle la razón a la moneda
que nos compra los besos de una puta.

21.2.11

No es el brillo vulgar

No es el brillo vulgar de las monedas,
ni es el rato de ser altar y todo,
ni el vino pendular, ni el falso modo
de acariciar los muslos entre sedas.

No es el pan ni es el coche cuyas ruedas
la llevan como reina; no es el codo
con que el tipo señala el acomodo
de ese comfort que es suyo "mientras puedas".

No es el collar de perlas que el idiota
le promete sediento cuando avanza
devorando sus plumas de gaviota.

Es algo que se enreda en esa danza
de muchacha gentil y mujer rota;
es la maldita sed de la esperanza...

20.2.11

Porque somos olvido

Porque somos olvido o ya no somos
pero queremos ser -¡qué tontería!-,
vamos a pelo cabalgando en lomos
de esa yegua feroz, la Poesía.
Rechazamos el beso de la muerte,
albergamos inútiles futuros,
intentamos cabriolas con la suerte
y escupimos palabras en los muros.
El futuro no existe, pero existe;
no estaremos en él, pero estaremos
en la piel de otra piel que se desviste
o en el borde de todos los extremos.
Todo verso es error. Acto fallido
de mendigar memorias al olvido.

19.2.11

Fuera bueno

Fuera bueno que fuera que los niños
rieran sin temor en las ventanas,
que la rosa cubriera los fusiles
y el viento disolviera la metralla.
Que a los golpes de amor se hiciera inútil
la punta miserable de la espada
o que las risas dulces de los viejos
distrajeran los rumbos de las balas.
Que un caballero para serlo fuera
enemigo del plomo y de la daga,
que, confundidos, todos los misiles
dejaran de servir, como si nada.
Fuera bueno que fuera que los hombres
fueran de nuevo de la especie humana.

18.2.11

A secas

Hacerlo sin escándalo ni miedo,
sin las odiosas noches de agonía,
sin hastaluegos, sin melancolía,
sin últimos minutos, sin enredo.

Sin aceptar más fe que la del credo
que nos supo dictar la fantasía,
sin pedirle permiso a la osadía,
sin tragedia. Total, importa un bledo.

Marcharse sin suspiros, sin congoja,
defraudar, ¿por qué no?, las hipotecas,
y arruinar, una vez, la paradoja.

Irse con burla, como haciendo muecas,
sin esperar que nadie nos recoja.
Largarse así no más. Morirse a secas.

17.2.11

Helena, la de Troya

Helena, la de Troya (lo lamento),
fue tan solo una excusa, una jugada
de Agamenón, que tuvo claro el cuento
de la preciosa tonta secuestrada.
Si Menelao, el célebre cornudo,
fue parte del budín, no hay gran certeza;
se conoce que Paris, ¡qué suertudo!,
la tuvo fácil sin tener cabeza...
Si Príamo lo supo (el entripado)
seguro se curó de cualquier duda
al ver a Helena (¡viejo entusiasmado!)
nadando inútil, húmeda y desnuda.
Homero (by the way) dicen que dijo
que el padre fue a pescar antes que el hijo...

16.2.11

Ulises fue un guasón

Ulises fue un guasón, un mal payaso,
que en nombre de quién sabe qué medalla
se fue a la guerra en Troya, ¡qué canalla!,
y a la reina dejó, pronta al mal paso.

Que todo se le enreda en el ocaso
que el barco se le arruina, se le encalla,
que el cíclope no da nunca la talla
y que la expedición es un fracaso.

Dos décadas moviendo la osamenta
entre sirenas y entre monstruos fieros
sin que falte el placer... (sal y pimienta).

La historia callará, pero sus fueros
conocen la verdad: vivió contenta
Penélope al vaivén de sus obreros.

15.2.11

Noche de masas

Noche de masas tiernas y fugaces
que llegan y que van, como el olvido
fugaces como el sol que anda sin ruido
y tiernas como el mar de los audaces.

Inútil que protestes o amenaces,
han de llegar sus bocas y, atrevido,
ha de insistir -el cuento- arrepentido
de sus historias dulces y falaces.

No hay forma de escapar, cruzado el puente
se cierran los caminos y los miedos
nos miran complacidos, frente a frente.

Inútil es correr o estarse quedos,
el gigante, voraz e indiferente,
ya nos tiene cogidos por los dedos.

14.2.11

El gesto de Penélope

El gesto de Penélope es el mismo
con Mozart o sin él, la pobre tipa
teje y desteje -tripa que destripa-
con algo de temor, con egoísmo.

No sabe si es amor o es fanatismo;
Ulises fue un cretino y la chiripa
del tiempo lo redime, ¡por la pipa
que un día lo parió con tal lirismo!

Lo cierto es que Penélope conoce
del juicio de la historia y sus tinteros
y se pinta leal, sin sed ni goce.

Lo cierto (¡qué nos cuesta se sinceros!)
es que entre sombras, cuando dan las doce,
se ofrece, sin pasión, a unos obreros.