22.11.19

Presunción de inocencia

Aprendí que el Estado de Derecho
significa el imperio de la ley,
donde ninguno obtiene más provecho
y nadie es explotado como un buey.
Todos nacemos libres, ciudadanos,
y la constitución, norma primera,
protege nuestra condición de humanos
frente a los atropellos de cualquiera.
Por eso hay que cuidar que la justicia
no se convierta en arma de venganza
o en moneda o favor que beneficia
la corrupción, el crimen, la acechanza.
Defender en voz alta que la gente
se presume —¡comprendan!— inocente.

19.11.19

Cenicientos

La vida transcurrió sin darnos cuenta
(de cualquier forma dimos más de un paso),
fuimos madrastra (a veces Cenicienta),
pagamos el seguro (por si acaso).
Labios cobardes (que nos atrevimos),
valientes almas (que temblaron besos),
devoramos las uvas en racimos
y ahora somos sed (hasta en los huesos).
Que nadie se lamente de estar vivo
(la oficina de quejas no abrió nunca);
si alguno no encontró piedra o motivo,
comprenda de una vez: Todo se trunca.
Si alguien dice que no nos reconoce,
sea paciente (aún no dan las doce).

18.11.19

A esta edad

a Mario Bragagnini, mi otro hermano,
por este medio siglo.

A esta edad se acumulan los fracasos
(y no te sientas mal, es lo que toca),
se hacen más lentos digestión y pasos,
tiene más hambre —y otra sed— la boca.
Las horas se hacen breves. El invierno
muerde sin ilusión, tan prepotente,
que le arranca las hojas al cuaderno
y envenena las aguas de la fuente.
Mirar atrás no sirve para nada
(ya no tiene valor que te arrepientas),
de burlar tantas veces la emboscada
terminamos al pie de las tormentas.
Si algunos extraviaron el camino,
nosotros no; que espere el asesino.

16.11.19

Cuidado, buitres...

Está claro que son agitadores
que elevan la violencia al paroxismo,
políticos sin alma, estafadores,
a quienes la verdad les da lo mismo.
Está claro que son indiferentes
a los que la miseria y el trabajo
jamás les importó, son malas gentes
que explotan a los pobres a destajo.
Extremos de la misma porquería,
almas de hiel, cobardes, inhumanos
que buscan secuestrarnos la alegría,
del odio y egoísmo cortesanos.
Escarnecer al pueblo es imprudencia;
tarde o temprano pierde la paciencia.

10.11.19

Domingo

Los domingos, señor, son para el diablo
—no el de los cuernos ni la infame cola—,
la bestia azul (y sabes de lo que hablo)
no es inmortal y nunca viaja sola.
Son tardes de sopor. Lo inteligente
fuera dormir, pero el silencio asusta.
No queda ni la sed por lo imprudente
ni la fiebre por una causa justa.
No hallan un borde los acantilados
donde poder asirse a la esperanza,
la vida muerde, sangran los costados,
la vieja tentación baila su danza.
Sí, los domingos guardan algo triste;
mañana será lunes. Tú resiste.

6.11.19

La justicia es verdad

Hace mal la justicia que no avanza
librando la nación del criminal;
que teme, al fin, romper ese cristal
de impunidad, por miedo o desconfianza.

Hace más daño aún cuando es venganza
o es un arreglo infame y personal
o forma de librarse del rival,
emboscada, ambición, burla o tardanza.

La justicia es verdad; sus responsables
no olviden lo importante por lo urgente,
tienen que ser valientes y honorables.

Un hombre justo —¡y uno es suficiente!—
prefiere liberar a cien culpables
antes que condenar a un inocente.

5.11.19

Que he de ser polvo, como tú, si muero

​Alguna vez Quevedo —acontecido
por esto de la herencia castellana—
buscó —my God!— la fuerza y el sentido
writing in English —lengua prima hermana—.
«Powerful Lord...», se le enredó la rima;
«may blind my eyes...», se le antojó una idea;
«will became ash...», se le escapaba el clima;
«Is mister Money...», la ancestral pelea.
Maybe to simple fue el idioma tal
para Francisco (y todo quedó en nada);
regresó al español. Se hizo inmortal:
«Quiere en las venas del inglés tu espada».
Fue toda su verdad, decirlo es must:
«That if I die, like you, I will be dust».

El último verso (traducido al inglés por Nicolás Möller Poulsen) es de Francisco de Quevedo y lo propuso Pedro M. Villa Isorna como reto en el sitio «Jornada mensual de sonetos», en Facebook. Esta es mi respuesta. El verso número doce también es de Quevedo. 

4.11.19

Azar no es arrojar una moneda

​Es rendirse al amor a ojos cerrados,
confiarle «ese secreto» a los amigos,
creer que para el hambre bastan trigos
sin importar si están envenenados.

Es encargar la paz a los soldados,
dar las espaldas a los enemigos,
confiar en que los cuervos son testigos
que van a convencer a los jurados.

Es caminar —audaz— sobre los mares,
tentar la cuadratura de la rueda,
compartir el almuerzo con jaguares.

Es incendiar la paz de la alameda
y acariciarte en todos los lugares;
«azar no es arrojar una moneda».

El último verso es de Jorge Boccanera y lo propuso Alejo Gabriel Steimberg como reto en el sitio «Jornada mensual de sonetos», que tiene un espacio en Facebook. Este es mi soneto de respuesta. 

3.11.19

Hemos abandonado esta jornada

Por esto de no ser (y ser de todo)
—buscando la razón inexistente—
lo hicimos —sin hacer un acomodo—,
bebimos de la sed —última fuente—.
Poblamos de silencio las orquestas,
y arrogantes pusimos —todas juntas—
las cenizas de todas las respuestas
que ardieron sin hablar con las preguntas.
Ninguno quedará; la vida es corta.
Las moscas vencerán a los leones.
Nada nos hiere, nada nos importa.
No existen planes, huellas ni razones.
Despacio, sutilmente, grada a grada,
«hemos abandonado esta jornada».

El último verso es de Paula Abramo y lo propuso como reto en el sitio «Jornada mensual de sonetos», que tiene un espacio en Facebook. Este es mi soneto de respuesta.