25.4.10

La página en blanco

La página no sabe del temor que le tengo,
no espera mis excusas, no le importan mis pasos,
no busca, no precisa, no pregunta si vengo,
si voy, si me emociono, si persigo fracasos.
Escribir es tan solo correr porque la muerte
se confunda los nombres, se despiste, se atrase
meditando este verso, leyéndonos la suerte,
sin saber la palabra que termina esta frase.
La página me ignora, no me ignoran los ojos
que siguen estas letras, que repiten mis labios,
que son como las llaves que aligeran cerrojos,
o son como los ciegos, infantilmente sabios.
Sabemos que no hay nada que destruya el olvido;
escribir es tan solo morir haciendo ruido.