5.4.10

Vuelvo al soneto

Vuelvo al soneto, compañero de armas,
caballo fiel sin riendas ni montura,
que goza en el temor y en las alarmas,
que es la serenidad y es la locura.
Regreso a cabalgar, sin ilusiones,
en los catorce versos de su orgullo,
vuelvo a lanzar proclamas, maldiciones
y furias contra el viento del murmullo.
Que se muera el silencio, por cobarde,
que se muera la paz, cómplice y quieta,
que para ser incendio nunca es tarde
y para ser valiente no hay receta.
Inútil es la vida peligrosa,
inútil como todo, pero hermosa.