14.2.11

El gesto de Penélope

El gesto de Penélope es el mismo
con Mozart o sin él, la pobre tipa
teje y desteje -tripa que destripa-
con algo de temor, con egoísmo.

No sabe si es amor o es fanatismo;
Ulises fue un cretino y la chiripa
del tiempo lo redime, ¡por la pipa
que un día lo parió con tal lirismo!

Lo cierto es que Penélope conoce
del juicio de la historia y sus tinteros
y se pinta leal, sin sed ni goce.

Lo cierto (¡qué nos cuesta se sinceros!)
es que entre sombras, cuando dan las doce,
se ofrece, sin pasión, a unos obreros.